La obra fue realizada y donada por el artista plástico Adrián Serafini. La imagen representa al patrono de los bomberos y se suma a las esculturas de un bombero y una bombera que ya formaban parte del espacio.
El cuartel de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas incorporó una nueva pieza artística que busca rendir homenaje a quienes diariamente arriesgan su vida al servicio de la comunidad. Se trata de una escultura de San Florián, considerado patrono de los bomberos, que fue realizada y donada por el artista plástico Adrián Serafini.
La obra quedó emplazada en las instalaciones del cuartel y fue presentada oficialmente durante un acto realizado días atrás. Con esta incorporación se completa un proyecto artístico que había comenzado anteriormente con la instalación de las figuras de un bombero y una bombera, también realizadas por Serafini.
En diálogo con FM Vos 94.5 y Diario San Rafael, el artista plástico Adrián Serafini explicó que la creación de la imagen de San Florián era una idea que tenía pendiente desde hacía tiempo. “Era una pendiente que yo tenía con ellos porque era lo que faltaba para terminar ahí lo que serían las tres obras que hicimos”, señaló.
La figura representa al santo que, según la tradición cristiana, fue un integrante del ejército romano que se destacó por su valentía y cuya historia quedó vinculada a un milagro relacionado con la extinción de un gran incendio. Por esa razón es considerado el protector espiritual de los bomberos en numerosos países.
Respecto del proceso de construcción de la escultura, Serafini indicó que buscó reflejar especialmente el carácter y la determinación que se asocian a la figura de San Florián. “La cara la hice de acuerdo al temple, más o menos, de una persona con temperamento”, explicó. Agregó que intentó transmitir la actitud necesaria para actuar en situaciones extremas, como las que enfrentan habitualmente los servidores públicos dedicados a combatir incendios y asistir en emergencias.

El proceso creativo: cemento y modelado directo
La obra fue realizada íntegramente en cemento, material con el que el artista desarrolla la mayor parte de sus trabajos. Según detalló, el proceso de ejecución depende principalmente de los tiempos de secado del material, aunque no suele medir con exactitud las horas dedicadas a cada proyecto. “Yo las obras que hago, las hago en cemento. El tiempo no se lo tomo, pero tarda el tiempo que tiene secado el cemento. Después hay que agregar algunos detalles y la pintura, que es lo que da el toque final”, comentó.
Uno de los aspectos más particulares de su método de trabajo es que no utiliza moldes ni estructuras prefabricadas para modelar las figuras. Por el contrario, trabaja directamente sobre el material y deja que la propia obra vaya tomando forma durante el proceso creativo. “Nunca uso moldes. Todo lo que es molde y líneas rectas y simétricas en la obra no estoy muy de acuerdo con eso. La simetría exacta no se convertiría en una artesanía”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que muchas veces una escultura adquiere características propias mientras se desarrolla y que el artista debe saber interpretar ese proceso. “La obra te va llevando a su temperamento, aunque no lo creas. Es muy loco esto, pero es así”, afirmó.
Serafini comparó el trabajo artístico con una conversación que evoluciona de manera espontánea y termina llegando a lugares inesperados. Según explicó, una vez que la obra alcanza el punto que considera adecuado, el proceso concluye y es el observador quien completa la experiencia con su propia mirada. “El que la hace ya dice: ahí quedó. Después el observador es el que hace el final”, expresó.

El significado del conjunto y el perfil del artista
La incorporación de San Florián tiene además un significado simbólico dentro del conjunto escultórico instalado en el cuartel. El artista explicó que la nueva imagen representa la dimensión espiritual de las dos figuras anteriores. “Había un bombero masculino, un bombero femenino y ahora está el santo, que representa la parte espiritual de esas dos figuras”, señaló.
Aunque inicialmente pensó realizar una escultura de tamaño natural, finalmente optó por una dimensión más moderada para mantener la armonía visual del conjunto. La imagen tiene aproximadamente 1 metro de altura y recuerda a las representaciones religiosas que suelen encontrarse en iglesias y espacios de culto.
Más allá de esta obra puntual, Serafini también compartió parte de su historia personal. Contó que llegó a San Rafael hace 5 años proveniente de Buenos Aires y que su vínculo con el arte comenzó durante la infancia. “Esto viene desde siempre. Desde chico. Siempre hice estas cosas”, recordó.
El escultor explicó que nunca cursó estudios académicos formales relacionados con las artes plásticas y que desarrolló sus habilidades de manera autodidacta. Según relató, de niño pasaba horas modelando figuras con plastilina, una actividad que terminó convirtiéndose en una vocación permanente. “Nunca tuve estudios académicos. Mi vieja me compraba plastilina y yo me ponía a hacer cosas”, comentó.
Para Serafini, la necesidad de crear es algo que forma parte de su vida cotidiana y que termina imponiéndose con el paso del tiempo. “Cuando vos tenés que hacer algo, sí o sí lo tenés que plasmar. Algo que vos tenés que plasmar, te lo pide. Hasta que no lo hacés, lo tenés que hacer”, reflexionó.
Finalmente, invitó a la comunidad a acercarse al cuartel de Bomberos Voluntarios de Salto de las Rosas para observar la obra y conocer el conjunto escultórico completo. “Quien lo quiera ver puede pasar por ahí y lo observa. Yo para todos, también, para que lo puedan apreciar”, concluyó.







