Un polémico informe del FMI indicó hace unos días que en la Argentina se pagan muchas jubilaciones demasiado altas, y propone que se eleve la edad jubilatoria a los setenta años. El doctor Eugenio Semino, que entre otras cosas es Consultor permanente de la Unión Europea para Políticas Sociales del Mercosur y Presidente Honorario del Parlamento de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, dialogó al respecto del informe del FMI con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
“Se trata de un informe parcial, absolutamente inconsistente, que compara las jubilaciones argentinas con las que se perciben en países de la Unión Europea como Alemania, Italia, y también con las de Estados Unidos. Es demás, el informe de un acreedor. Esto es una vieja concepción de los organismos multilaterales de crédito que, a partir de los noventa, muy claramente comenzaron a garantizarse el cobro a los países deudores con lo que pueden ser las cajas de seguridad social que normalmente son más fuertes. Ahora bien, el informe técnicamente es malo y tendencioso, porque compara cuestiones que no tienen que ver entre sí, al tomar como ejemplo haberes que no son parte de la seguridad social, sino que son regímenes especiales como, por ejemplo, jubilaciones de diplomáticos que están dolarizadas, y también a algunos otros regímenes especiales. Pero se soslaya que el régimen de seguridad social de Argentina está destrozado para los propios habitantes que sufren las consecuencias de lo que se ha hecho con este sistema».
Las diferentes administraciones han llevado a que hoy tengamos cinco millones de jubilados que cobran mínimas que no alcanzan a cubrir un tercio de sus necesidades básicas.
«Las diferentes administraciones han llevado a que hoy tengamos cinco millones de jubilados que cobran mínimas que no alcanzan a cubrir un tercio de sus necesidades básicas. Hay dos millones más de jubilados con haberes medios de entre cincuenta y sesenta mil pesos que solo orillan la superficie. Es así como las jubilaciones mínimas terminan siendo en la práctica parecidas a un subsidio, porque no tienen nada que ver los haberes con la historia laboral de las personas, que han aportado treinta o cuarenta años a un sistema. Hoy debiera haber un debate interno que concluya en cómo financiar genuinamente al sistema y evitar esta tragedia humanitaria que viven los adultos mayores en el país” sentenció el especialista.
Respecto a los ejes sobre los cuáles debería reposar el sistema jubilatorio argentino, Semino indicó que “En primer lugar el sistema político debiera estar discutiendo seriamente este tema; como gerontólogo puedo aportar una mirada desde el sector y desde lo que es la asistencia directa. En la Defensoría tengo colas de dos cuadras de jubilados que no pueden comprar sus medicamentos, que no tienen una cama en los hospitales, no tienen tampoco internación geriátrica, o que directamente no tienen dónde vivir. Esto es lo que pasa en la administración actual, pero la realidad era la misma en la administración anterior”, cerró su alocución Semino.







