El domingo que viene vence una nueva prórroga de la cuarentena obligatoria que el presidente Alberto Fernández inició el 20 de marzo y que, a través de distintas fases, estiró hasta entonces. Salvo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Capital Federal y conurbano bonaerense), todo el país pasó a la fase 4, la etapa anterior a la “nueva normalidad”, como se ha denominado a la instancia en la que todas las actividades volverán a funcionar, aunque de manera diferente a como lo hacían antes de la pandemia de Covid-19.
¿Estamos listos para la “nueva normalidad”? Habrá que esperar a la nueva decisión del presidente Fernández, en esta semana en la que seguramente volverán las reuniones con expertos y las rondas de consultas a gobernadores. Todo indica que en provincias donde el virus no circula socialmente, como sucede en Mendoza, San Luis o San Juan, por ejemplo, la flexibilización del aislamiento seguirá en marcha por estos días. Sin embargo, en otras zonas “calientes” como Capital Federal, parte de la provincia de Buenos Aires, Chaco, Río Negro y, en menor medida, Córdoba, la “nueva normalidad” deberá esperar.
En el ámbito provincial, el gobernador Rodolfo Suarez evalúa permitir reuniones familiares de hasta 10 personas, aunque a partir del 25 de mayo. También está en estudio la habilitación de actividad deportiva al aire libre y la posibilidad de que restaurantes y bares vuelvan a abrir sus puertas, con capacidad reducida al 50% y estrictos protocolos sanitarios.
Todo dependerá de lo que suceda a fin de esta semana respecto al número de casos positivos de coronavirus. Hasta hoy son 82 los infectados y –de no moverse ese número– se prevé que Mendoza, del 25 de mayo en adelante, pueda ingresar a la “nueva normalidad”. Pero todavía no hay nada en concreto.
Sí es una certeza que las clases presenciales no volverán antes del receso de invierno. Esa decisión, aseguran en la Provincia, quedará en manos del Gobierno nacional. Días atrás el presidente Fernández sostuvo que “no es prioridad” que los chicos retornen a las aulas y que continuarán siendo educados bajo la modalidad virtual. En ese contexto, se conoció que no habrá calificaciones en libretas, al menos en el primer trimestre.
Volviendo a los alcances de la “nueva normalidad”, implica –además de reuniones familiares, reapertura de restaurantes y bares, y actividades deportivas al aire libre–, la habilitación de gimnasios, eventos deportivos y culturales, entre otros rubros que desde el 20 de marzo están confinados.
Está claro que el gobernador Suarez y los intendentes no echarán por la borda lo que consiguieron consolidar desde que empezó la cuarentena. En Mendoza no se ha podido probar que exista circulación social del virus, aspecto clave para evitar que se propague el Covid-19 en el ámbito provincial. Ante ese escenario, no es descabellado que la administración provincial siga siendo gradual a la hora de habilitar rubros que no funcionan desde el 20 de marzo.
Suena al menos apresurado creer que desde el 25 de mayo todo volverá a funcionar, a pesar de las normas sanitarias que cada rubro tendrá que cumplir de ahora en adelante. Además, se acerca el invierno y con él la época de mayor registro de patologías respiratorias.
En su regreso a la actividad, el intendente Emir Félix fue claro respecto a los días que vienen: “Tenemos que estar seguros en cada paso que damos para después no tener que retroceder tres”. Esa es la misma concepción que tiene la mayoría de los dirigentes provinciales, quienes han hecho un enorme esfuerzo económico y social para que sus localidades permanezcan libres de Covid-19.







