Las hermanas que desarrollan su misión en el Hospital Teodoro J. Schestakow recibieron una visita muy especial: misioneros provenientes de Perú y Estados Unidos llegaron hasta San Rafael para conocer de cerca la tarea espiritual y humana que realizan dentro del principal centro asistencial del sur mendocino.
Durante el encuentro compartieron diferentes actividades y visitaron a personas que permanecen en el hospital, además de colaborar en la preparación de una comida. La experiencia permitió a los visitantes interiorizarse sobre una misión que lleva más de 35 años acompañando a quienes atraviesan momentos difíciles vinculados con la enfermedad.

Las religiosas integran la Comunidad San José Moscati, denominada así en honor al médico y santo italiano Giuseppe Moscati, reconocido por haber dedicado su vida profesional especialmente al cuidado de los enfermos y las personas más vulnerables.
Las hermanas viven en un pequeño convento ubicado dentro de las propias instalaciones del Schestakow y desde allí desarrollan diariamente su tarea.
UNA PRESENCIA COTIDIANA JUNTO A LOS ENFERMOS
Una parte fundamental de su misión consiste en recorrer las diferentes áreas del hospital para acompañar a pacientes internados y sus familias. Oración, escucha, contención y compañía forman parte de una tarea que cobra especial importancia cuando una persona se encuentra sola o atraviesa situaciones de dolor e incertidumbre.
La atención se concentra particularmente en quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad, pacientes de bajos recursos o personas que no cuentan con familiares que puedan acompañarlas durante una internación.
Las religiosas también están a cargo de la capilla ubicada en el cuarto piso del Schestakow, un espacio disponible para pacientes, familiares y trabajadores que deseen acercarse a rezar o dejar sus intenciones.
Su acompañamiento alcanza además al personal sanitario. Médicos, enfermeros y otros trabajadores encuentran en ellas un espacio de escucha y contención frente a situaciones que forman parte de la exigente actividad cotidiana de un hospital.
La reciente llegada de los misioneros de Perú y Estados Unidos permitió compartir experiencias y, al mismo tiempo, volver a poner en valor una presencia que desde hace más de tres décadas forma parte de la vida cotidiana del Hospital Schestakow: una tarea silenciosa basada en acompañar, escuchar y estar cerca de quienes más lo necesitan.


