San Rafael se ubica entre los departamentos mendocinos con mayor cantidad de adultos mayores. Actualmente, unas 28.995 personas de 65 años o más viven en el departamento, lo que equivale al 13,6% de su población total.
En números absolutos, San Rafael ocupa el tercer lugar de la provincia, detrás de Guaymallén y Godoy Cruz. En Guaymallén viven aproximadamente 39.145 adultos mayores, que representan el 12,2% de sus habitantes, mientras que Godoy Cruz contabiliza unos 29.572, equivalentes al 15,2%.

Los tres departamentos conforman así el “podio” provincial en cantidad de habitantes que superan los 65 años, aunque el panorama cambia cuando se analiza qué proporción representan dentro de cada población.
En ese indicador aparece en primer lugar la Ciudad de Mendoza, donde los mayores de 65 años representan el 15,9%, unas 19.670 personas. También sobresale General Alvear, con un 15,3% y alrededor de 8.014 habitantes dentro de ese grupo etario.
San Rafael, en tanto, aparece cuarto y entre los departamentos con mayor proporción de población de 65 años o más, un escenario que permite dimensionar el proceso de envejecimiento demográfico que atraviesa el territorio.
Como referencia, en toda Mendoza las personas mayores de 65 años representan aproximadamente el 12,3% de la población, unas 249.785 personas. San Rafael se encuentra, por lo tanto, por encima de ese promedio provincial.
UN PORCENTAJE QUE CRECIÓ DESDE 2010
La comparación con los datos del Censo 2010 permite observar con mayor claridad el fenómeno. Por entonces, los mayores de 65 años representaban aproximadamente el 10,3% de la población mendocina, mientras que en San Rafael alcanzaban el 11,6%.
En aquel momento eran alrededor de 21.810 sanrafaelinos dentro de ese grupo etario. La cifra actual se aproxima a los 29 mil, lo que implica cerca de 7.200 adultos mayores más respecto de aquella referencia.

También aumentó su peso dentro de la estructura poblacional del departamento: pasó del 11,6% al 13,6%. Es decir, no solo creció la cantidad de personas mayores, sino también la proporción que representan sobre el conjunto de habitantes.
La tendencia también se observa en otros puntos de Mendoza. En 2010, por ejemplo, los mayores de 65 años representaban el 14,8% en Capital, el 13,4% en General Alvear y el 12,4% en Godoy Cruz.
LAS MUJERES SON MAYORÍA ENTRE LOS ADULTOS MAYORES
Los números de San Rafael muestran además una marcada diferencia entre mujeres y varones dentro de este segmento de la población.
De las aproximadamente 110.511 mujeres que viven en el departamento, el 15,1% tiene 65 años o más, lo que representa unas 16.687 personas.

Entre los 102.693 varones, en tanto, el porcentaje alcanza el 12,1%, equivalente a unos 12.425 adultos mayores.
De esta manera, las mujeres representan cerca del 58% de la población sanrafaelina de 65 años o más, mientras que los varones constituyen aproximadamente el 42% restante.
EL DESAFÍO DE PENSAR CÓMO ENVEJECE SAN RAFAEL
Los datos adquieren especial relevancia en momentos en que San Rafael comienza a profundizar el debate sobre cómo acompañar una población cada vez más longeva.
En ese marco, el Centro de Congresos y Exposiciones fue escenario de una jornada de gerontología que reunió a especialistas de diferentes disciplinas para analizar los procesos de envejecimiento y las herramientas necesarias para garantizar una mejor calidad de vida.

Profesionales de psicopedagogía, psicología, nutrición, kinesiología y actividad física aportaron diferentes miradas sobre una etapa que requiere contemplar no solamente aspectos vinculados a la salud, sino también la autonomía, el bienestar emocional, los vínculos y la participación social.
La realidad demográfica de San Rafael convierte estos debates en un desafío cada vez más presente. Casi 14 de cada 100 habitantes tienen actualmente 65 años o más, una proporción que creció respecto de 2010 y que obliga a pensar políticas, servicios y espacios comunitarios preparados para acompañar una población con mayor expectativa de vida.
En este contexto, especialistas plantean la necesidad de abordar la vejez desde una perspectiva integral, promoviendo hábitos saludables, prevención y espacios que permitan a las personas mayores mantener su autonomía, continuar aprendiendo, participar activamente de la comunidad y desarrollar nuevos proyectos a lo largo de esta etapa de la vida.



