La escuela 64 PE-IRIS San Rafael lleva adelante una interesante propuesta educativa que buscó demostrar que las matemáticas pueden aprenderse mucho más allá de los ejercicios tradicionales. A través del proyecto institucional “El Arte en Matemática”, los estudiantes participaron de experiencias lúdicas que combinaron razonamiento, creatividad y diferentes disciplinas artísticas.
La iniciativa, desarrollada bajo la dirección de Lorena Martínez, involucró a estudiantes del Ciclo Básico y del Ciclo Orientado. Para concretarla, diferentes sectores de la institución se transformaron en estaciones en las que los alumnos debían resolver desafíos adaptados a sus posibilidades.

Cada grupo estuvo acompañado por docentes de las áreas artísticas y de Disciplinas Básicas. Una vez finalizada cada actividad, los estudiantes rotaban hacia otra estación, permitiendo que todos pudieran atravesar las diferentes experiencias propuestas.
LAS EXPERIENCIAS
Una de ellas fue “La Oca de la Danza”, donde el movimiento corporal se combinó con el razonamiento matemático. Desde Teatro se trabajó con “Director Geométrico”, una actividad que propuso representar figuras geométricas mediante la expresión corporal, la comunicación no verbal y el trabajo en equipo.
Artes Visuales, por su parte, desarrolló un mazo didáctico inspirado en las cartas de póker, con diferentes modalidades como Memotest, Desafío Artístico, Chinchón Artístico, Escoba de Arte y Guerra de Artistas. La propuesta permitió trabajar la observación, el análisis, la creatividad y la comunicación.

Los talleres de Madera y Mueble-Herrería también tuvieron su propio juego: el “UNO de Herramientas”. A partir de cartas adaptadas del tradicional UNO, los estudiantes pudieron reconocer herramientas, incorporar lenguaje técnico, trabajar aspectos vinculados a la seguridad y resolver diferentes situaciones relacionadas con las tareas de taller.
En Música, “La Baraja Musical” convirtió números en sonidos y ritmos para resolver desafíos, mientras que Informática desarrolló “Arca de Matemático”, con escenarios interactivos, animaciones, sonidos y cronómetros que permitieron avanzar en diferentes consignas respetando los tiempos y posibilidades de cada participante.
AUTONOMÍA Y TRABAJO COLABORATIVO
Además del aprendizaje de contenidos específicos, la experiencia apuntó a fortalecer la autonomía, el trabajo colaborativo, la resolución de problemas y la interacción entre los estudiantes.
El proyecto permitió mostrar cómo las matemáticas atraviesan diferentes situaciones cotidianas y pueden articularse con disciplinas que, a primera vista, parecen muy alejadas de los números.
De esta manera, en IRIS los desafíos matemáticos dejaron por un momento el formato tradicional para convertirse en juegos, movimientos, sonidos y experiencias creativas, poniendo a los estudiantes como protagonistas de una forma inclusiva y dinámica de aprender.


