Según el último censo, en San Rafael habitan más de 213.400 personas, en General Alvear se sumaron 50.209 habitantes y en Malargüe 33.107, totalizando el sur unos 296.800 habitantes.
Si bien la mayoría de las personas está escolarizada y tiene capacidades de lectoescritura, hay una gran parte que no ha terminado el sistema secundario de estudios, algo que se profundiza en la zona rural
Los números arrojados por la Dirección De Estadísticas (DEIE) con datos del año 2022, un total de un 42,1% de los mendocinos mayores de 15 años no terminó la secundaria. Las cifras se agrandan hasta el 52,5% cuando hablamos solo de la zona rural.
Se trata de números altos. En el Gran Mendoza el 39,6% de los mayores de 15 años no pudo completar este nivel de estudios básicos, en el Este el 45,1, en el Valle de Uco el 45, en el Sur el 46,9 y en el Noreste el 50,8%
Las cifras marcan que existe también una gran cantidad de personas que no ha terminado la primaria. EL promedio en la provincia es del 7,7% de los mayores de 15 años, con picos de 11,3% en el Noreste, 11,2% en el Sur, 11% en el valle de Uco, 10,9% en el Este y 5,7 en el Gran Mendoza.
El último desagregado por departamento que se hizo corresponde al año 2019. Allí se marcaba que un 13,4% de los sanrafaelinos mayores de 15 no habían culminado la primaria, un 15,5% de los alvearenses estaba en la misma situación, además de un 16,3% de los malarguinos. El promedio de Mendoza era de 9,4%
Con el secundario incompleto quedaba el 43,0% de los sanrafaelinos de más de 15 años, el 49,9% de los alvearenses y el 43,2% de los malarguinos. A nivel provincial las cifras hablaban del 42,2%.
Si bien las cifras han mejorado significativamente con el correr de los años todavía queda un gran trabajo por hacer para poder fortalecer la terminalidad educativa tanto en el Sur como en toda la provincia de Mendoza.
Esta estadística, que refleja un desafío educativo significativo en la región, plantea interrogantes sobre el acceso a la educación y sus implicaciones a largo plazo.
El no completar la educación secundaria puede tener consecuencias profundas en la vida de las personas, limitando sus oportunidades laborales y su capacidad para participar plenamente en la sociedad. Además, puede contribuir a la perpetuación del ciclo de pobreza y desigualdad en la región.
Es fundamental abordar este problema con un enfoque integral que incluya medidas para mejorar el acceso a la educación, tanto en términos de infraestructura escolar como de programas de apoyo para aquellos que enfrentan dificultades para continuar sus estudios.







