Si querés que el próximo asado suba un escalón, tenés que aprender el arte del chimichurri mendocino, una salsa que en Mendoza se toma como ritual. No es una mera mezcla: exige tiempo y cuidado con las hierbas secas y la hidratación previa para que la fragancia y el sabor se desarrollen con intensidad.
En la región andina se privilegia el uso de hierbas deshidratadas: orégano, perejil y ají molido tienen una potencia aromática distinta. El truco consiste en hidratar primero los sólidos con agua tibia con sal o una salmuera ligera, antes de sumar el aceite, para que las fibras suelten aceites esenciales y la mezcla gane cuerpo.
La hidratación, punto clave para esta versión de la salsa
Para equilibrar sabores los mendocinos sugieren una regla práctica: dos partes de materia grasa por una parte ácida. Se suele preferir vinagre de vino, más suave y con notas frutales. Además, se aconseja evitar aceite de oliva extra virgen que puede opacar las hierbas; se usa girasol o maíz para que el conjunto resulte más limpio.
Como referencia, una receta mendocina propone:
- 3 cucharadas de orégano seco
- 2 de perejil seco
- 1 de ají molido
- El ajo se incorpora fresco y picado muy fino
- 1/2 taza de agua tibia con sal
- 1/2 taza de vinagre de vino
- 1 taza de aceite neutro para ligar sabores.
Reposo: la maduración que cambia todo
El otro gran secreto mendocino es la paciencia: dejar el chimichurri al menos 24 a 48 horas en frasco de vidrio. Ese reposo permite que el vinagre conserve y extraiga aromas, y que se forme una emulsión estable. Para un asado de domingo, conviene prepararlo el viernes a la noche y guardarlo en lugar fresco.
Al momento de servir, probalo y ajustá sal o vinagre: la intensidad puede variar según la sequedad de las hierbas. El chimichurri mendocino es ideal para carnes y también para verduras asadas o panes. Si querés conservarlo más tiempo, mantenelo refrigerado y siempre en envase de vidrio con tapa bien cerrada.
Si buscás diferenciar tu parrilla, incorporá este método a la rutina: hidratación, proporciones y reposo. La combinación transforma una salsa común en un condimento complejo y aromático que realza la carne. Probalo con anticipación, anotá las variaciones que más te gustan y convertí el chimichurri mendocino en sello propio de tu asado.
Fuente: Radio Mitre







