El intenso temporal de nevadas que afectó a la cordillera durante las últimas semanas volvió a poner sobre la mesa una amenaza latente en el Paso a Chile: el riesgo de que se produzcan avalanchas o aludes de nieve peligrosos sobre la Ruta 7. Porque, si bien son fenómenos que forman parte de la dinámica natural de la cordillera, las precipitaciones durante julio generaron condiciones específicas para que se desarrollen. A lo largo del corredor internacional, hay zonas relevadas donde la amenaza es mayor y también medidas de prevención. El debate sobre la infraestructura para mitigar casos graves sigue abierto.
Especialistas consultados por El Sol coinciden en que el volumen de nieve que se acumuló es uno de los elementos que incrementa la amenaza, aunque no es el único. La forma en que se deposita sobre las laderas, el viento, las temperaturas y, especialmente este año, el prolongado período previo de escasas precipitaciones, también influyen en la estabilidad del manto nival.
La geóloga e investigadora del IANIGLA, Mariana Correas, explicó que a mayor acumulación de nieve aumenta la masa que potencialmente puede desplazarse ladera abajo. Sin embargo, aclaró que la probabilidad de una avalancha no depende únicamente de cuánta nieve cayó, sino de cómo evoluciona el manto nivoso con el paso de los días. Es decir, nevada tras nevada. Y la estabilidad del manto nivoso se modifica día a día, por el derretimiento y la compatación.
“De manera general y en función del contenido de agua de la nieve, se suele distinguir entre avalanchas de nieve seca y avalanchas de nieve húmeda. Las primeras suelen producirse durante o inmediatamente después de una nevada, cuando la nieve todavía es fría y presenta poca cohesión con las capas inferiores. Las segundas ocurren cuando el agua líquida, producto del calentamiento o de la lluvia sobre nieve, reduce la resistencia del manto nivoso“, explicó. Estas últimas son las que desplazan una masa mucho más densa y son potencialmente las más peligrosas.

De hecho, el viento también cumple un rol importante porque redistribuye la nieve y forma acumulaciones localizadas, conocidas como placas de viento que también pueden generar avalanchas. Aunque las que se producen con nieve seca sean más frecuentes, son las menos riesgosas.
El especialista Santiago “Chago” Rodríguez, fundador de Avalanche Science (ASG) y experimentado educador sobre avalanchas, señaló como factor distintivo de esta temporada el prolongado período sin precipitaciones níveas (ya que las nevadas comenzaron en julio). Según explicó, esa sequía favoreció la formación de capas poco cohesivas (se congelan y tienen propiedades mecánicas distintas de la nieve nueva) que se conocen como facetas.
“La ruta es una caja de pandora, en cualquier momento puede producirse algo grave”, advirtió Rivas. El 15 de agosto de 1965 un alud destruyó el hotel termal de Puente de Inca y otro mató a más de 40 personas en Las Cuevas. La montaña es impredecible pero hay que estar alerta.
Las zonas más críticas
Si bien las avalanchas pueden producirse en distintos sectores de la cordillera, hay zonas que concentran la mayor atención. El guía de montaña y emprendedor de la zona, Mario González, explicó que el tramo comprendido entre Punta de Vacas (kilómetro 1204) y el Túnel Internacional (kilómetro 1235) reúne la mayor cantidad de sectores críticos. Son zonas formadas por quebradas y valles angostos que canalizan naturalmente los desprendimientos.
Correas agregó que las zonas más comprometidas suelen ubicarse al pie de pendientes pronunciadas, donde hay acumulación de nieve ladera arriba, porque las avalanchas siguen canales o sendas. Como ejemplo mencionó los cobertizos construidos para proteger el antiguo ferrocarril trasandino.

En 2006, Vialidad Nacional realizó un importante estudio junto con el CRICYT, para hacer un relevamiento de esos sectores.
Miguel Rivas era el director en aquel momento (lo fue de 2006 a 2016 y siguió ligado luego como asesor durante la gestión de Guillermo Amstutz) y en diálogo con El Sol enumeró que algunas de esas zonas son “Arroyo Negro, el cobertizo 2, la cruz de caña, Puente del Inca, la cantera de yeso, la Curva del Barro y la Curva de las Plumas“. Sitios que además cuentan con registros históricos elaborados por el personal de Vialidad. Las autoridades actuales de Vialidad Nacional le suman la Curva de la Soberanía, la zona frente al cerro Mario Ardito y frente al arroyo Santa María. .
Cómo se previenen los daños por avalanchas y el desafío de la infraestructura
Aunque las avalanchas no pueden evitarse, sí existen herramientas para reducir sus consecuencias sobre las personas y la infraestructura. Mario González trabajó en la mitigación de avalanchas en el complejo Las Leñas y explicó que hay dos grandes estrategias. Una de ellas tiene que ver con la defensa activa, utilizada en distintos sistemas de gestión de avalanchas alrededor del mundo. Se trata de provocar desprendimientos controlados mediante explosivos u otros dispositivos especiales cuando todavía el volumen de nieve acumulada es reducido, evitando así que se produzcan avalanchas de mayor magnitud.
“La forma más rústica es llevar los explosivos en una mochila, subir hasta la montaña y tirarlos. Pero hay sistemas más sofisticados, con transporte del explosivo por cables y distintos tipos de cañones. Requiere infraestructura previa y una operación adecuada”, explicó.

Cabe destacar que los parques de montaña intervienen con estos sistemas en la actualidad. Además del caso de Las Leñas en Malargüe, el gerente de Penitentes, Gustavo Campini, confirmó que los tienen a disposición junto con un equipo que evalúa la necesidad de utilizarlos. Era una condición de los requisitos para la concesión que inició el año pasado.
El otro sistema consiste en instalar defensas pasivas, como muros, deflectores, mallas y otras estructuras que modifican el recorrido de la nieve o disminuyen su energía antes de que alcance la ruta o construcciones cercanas.
Una tarea que tiene Vialidad Nacional (para evitar que acceda a la ruta) y los privados. Tarea que presenta el mayor grado de desafío.

Mario González señaló que actualmente existen algunas defensas pasivas en Penitentes y otros sectores de la Ruta Nacional 7, además de otras obras ejecutadas por Vialidad. Sin embargo, Miguel Rivas sostuvo que varios proyectos de protección que pensó durante su gestión y a posterior no se concretaron. Entre las alternativas mencionó pantallas dinámicas, mallas reforzadas y redes de anillos. “Estaba la infraestructura, pero cuando terminó mi gestión en 2016 se tomaron otras decisiones. Tiene un costo elevado y no se si alguien puede implementar ese sistema“, aclaró.
Es la cuestión de la infraestructura la que genera esa preocupación. Chago Rodríguez reconoció: “Siempre hace falta. Debemos evolucionar debido a que vivimos en un planeta que está cambiando con sequías níveas y tormentas más grandes. La combinación de estos factores aumentan la probabilidad de avalanchas peligrosas“.

Los especialistas diferencian entre amenaza (probabilidad de que se produzca) y riesgo (posibilidad de que genere daño). Un punto clave en la administración del peligro es la prevención. Por ejemplo, Vialidad cumplió este domingo su 20° día consecutivo de corte del paso y restricción de circulación.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/cual-es-el-riesgo-de-avalanchas-en-el-paso-a-chile-donde-estan-las-zonas-criticas-y-como-se-previenen/



