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El caudillo chileno que enfrentó a San Martín y terminó fusilado: la tragedia de los Carrera y la sangrienta disputa de Cuyo

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Caminar por las calles de Mendoza, San Juan o San Luis permite disfrutar, a cada paso, del hermoso gracejo de los cuyanos. Y, sin duda, esa característica tonada se hermana con la de los chilenos. Como ocurre con todos los hechos sociales, las consecuencias de la historia encuentran explicación en sus causas materiales.

Desde su fundación, las tres ciudades históricas de Cuyo tuvieron una fluida relación con Nueva Extremadura, primer nombre que, desde 1541, identificó a la jurisdicción gobernada desde Santiago de Chile.

En aquellos primeros tiempos de los españoles en América, el territorio bajo poder de Santiago fue tan extenso que abarcó todo el Tucumán colonial. Hasta allí llegó la expedición de Francisco de Aguirre, quien fundó la ciudad de Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo el 25 de julio de 1553, disputando la zona también pretendida por Juan Núñez del Prado, con mandato del Perú.

Caminar por las calles de Mendoza, San Juan o San Luis permite disfrutar, a cada paso, del hermoso gracejo de los cuyanos. Y, sin duda, esa característica tonada se hermana con la de los chilenos. Como ocurre con todos los hechos sociales, las consecuencias de la historia encuentran explicación en sus causas materiales.

Desde su fundación, las tres ciudades históricas de Cuyo tuvieron una fluida relación con Nueva Extremadura, primer nombre que, desde 1541, identificó a la jurisdicción gobernada desde Santiago de Chile.

En aquellos primeros tiempos de los españoles en América, el territorio bajo poder de Santiago fue tan extenso que abarcó todo el Tucumán colonial. Hasta allí llegó la expedición de Francisco de Aguirre, quien fundó la ciudad de Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo el 25 de julio de 1553, disputando la zona también pretendida por Juan Núñez del Prado, con mandato del Perú.

Esta jurisdicción del llamado “Reyno de Chile” sobre el territorio de juríes y diaguitas se mantuvo hasta 1563, cuando el cuarto virrey del Perú, Diego López de Zúñiga, tomó posesión del Tucumán y estableció su capital en Santiago del Estero, que se convertiría en la “madre de ciudades”.

Representación del fusilamiento de los hermanos Carrera en Mendoza, en el marco de las violentas disputas políticas que atravesaron Cuyo a comienzos del siglo XIX. (Imagen generada con IA).
Representación del fusilamiento de los hermanos Carrera en Mendoza, en el marco de las violentas disputas políticas que atravesaron Cuyo a comienzos del siglo XIX. (Imagen generada con IA).

La ambición de los gobernantes de Chile tendría importantes consecuencias en Cuyo. Simultáneamente al dominio del Tucumán, se realizaron expediciones para establecer un camino real entre Santiago y Santa María del Buen Ayre, abandonada desde 1541.

Pedro del Castillo fundó el 2 de marzo de 1561 la ciudad de Mendoza del Valle de la Nueva Rioja; Juan de Jufré y Loayza erigió el 13 de junio de 1562 San Juan de la Frontera, trece leguas al norte; y finalmente su hijo, Luis de Jufré, fundó el 25 de agosto de 1594 San Luis de Loyola Nueva Medina de Rioseco, más conocida como San Luis de la Punta de los Venados.

La dependencia de Buenos Aires

Desde el punto de vista político, la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 cambió la historia de Cuyo: la región pasó a depender de la gobernación de Córdoba del Tucumán, a su vez subordinada a la nueva capital virreinal, Buenos Aires. Quedó en el camino la creación de la gobernación de Cuyo en 1782, con capital en Mendoza.

Los tiempos de la Revolución y el inicio de la Guerra de la Independencia fueron complejos para Cuyo, ya que los acontecimientos que ocurrían en Chile tenían una repercusión casi inmediata.

Representación de Cuyo durante el Virreinato del Río de la Plata, cuando Mendoza, San Juan y San Luis pasaron a depender políticamente de Córdoba del Tucumán y, a través de ella, de Buenos Aires. (Imagen generada con IA).
Representación de Cuyo durante el Virreinato del Río de la Plata, cuando Mendoza, San Juan y San Luis pasaron a depender políticamente de Córdoba del Tucumán y, a través de ella, de Buenos Aires. (Imagen generada con IA).

Un hecho para destacar es que el intercambio comercial, social y cultural entre cuyanos y chilenos fue siempre más fluido que con el resto del Virreinato del Río de la Plata y, posteriormente, con las Provincias Unidas.

Cuyo permaneció bajo el mando religioso de la diócesis de Santiago de Chile hasta 1806, cuando su territorio fue incorporado a la de Córdoba. En 1826 se creó el vicariato apostólico de San Juan de Cuyo, que se convirtió en sede episcopal el 19 de septiembre de 1834 y fue la primera diócesis erigida durante los tiempos independientes de la Argentina.

La creación de la gobernación de Cuyo

1813 marcó un cambio en el escenario político regional, que se acentuaría dramáticamente al año siguiente. La Asamblea del Año XIII impulsó la reorganización administrativa del viejo virreinato y José de San Martín promovió su plan continental, que contemplaba la creación de un ejército para liberar Chile y luego atacar el Perú.

Así fue como el Triunvirato creó, el 29 de noviembre de aquel año, la gobernación de Cuyo. La decisión provocó simultáneamente un gran malestar en Córdoba, que perdió una importante extensión de su territorio, y el rechazo en Chile, que aspiraba a recuperar esa jurisdicción.

El decreto de fundación de Cuyo decía textualmente:

“Siendo uno de los puntos más importantes para la prosperidad de los pueblos, el fijar (…) los límites de sus jurisdicciones (…) y habiendo ya acreditado los inconvenientes que provienen de que los pueblos de Mendoza, San Juan y San Luis sigan unidos al Gobierno Intendencia de Córdoba, mucho más cuando después de la formación de un Estado diverso al otro lado de los Andes, amenazado actualmente de invasión enemiga, es necesario dar impulso y vigor a estas poblaciones (…)”.

La capital se estableció en Mendoza.

El primer gobernador de Cuyo fue Florencio Terrada, sucedido por Marcos Balcarce y, finalmente, por José de San Martín, que asumió el 12 de septiembre de 1814.

Veinte días después se produjo en Chile el desastre de Rancagua, que provocó la caída del gobierno surgido de la revolución de 1810 y un exilio masivo de chilenos hacia Mendoza. Entre ellos estaban Bernardo O’Higgins y José Miguel Carrera.

San Martín simpatizó inmediatamente con el primero y mantendría una pésima relación con el segundo, quien tendría un final trágico.

Las provincias cuyanas y la Guerra de la Independencia

La gestión de San Martín como gobernador de Cuyo es ampliamente conocida por los argentinos por su vinculación con la creación del Ejército de los Andes y las campañas libertadoras de Chile y del Perú. Sin embargo, sus aspectos políticos han sido mucho menos divulgados.

El Gran Capitán ejerció un poder férreo que algunos historiadores llegan a considerar despótico, sin duda marcado por las circunstancias dramáticas en las que fue ejercido.

San Martín logró una gran adhesión popular, pero algunas medidas draconianas, sobre todo en materia de recaudación de impuestos, facilitaron que José Miguel Carrera conspirara contra él.

Representación de José de San Martín y el Ejército de los Andes, organizado en Cuyo como parte del plan para liberar Chile y continuar la campaña independentista hacia el Perú. (Imagen generada con IA).
Representación de José de San Martín y el Ejército de los Andes, organizado en Cuyo como parte del plan para liberar Chile y continuar la campaña independentista hacia el Perú. (Imagen generada con IA).

El chileno estaba acompañado por su hermano Juan José. Ambos fueron desterrados a Buenos Aires, donde se encontraron con Luis Carrera, el tercer hermano, que estaba preso.

Es notable cómo la historia argentina dedica poco espacio al accionar de los hermanos Carrera, cuya actuación fue muy significativa desde 1814 hasta el trágico final de los tres, ocurrido entre 1818 y 1821.

La llegada, a principios de 1815, de Carlos de Alvear —amigo de José Miguel— al cargo de director supremo le permitió a Carrera diseñar un plan contra San Martín, que fracasó cuando Alvear fue destituido pocos meses después.

Carrera se autoexilió entonces en Estados Unidos.

San Martín se apartó del gobierno de Mendoza una vez declarada la Independencia en 1816 y el 17 de octubre de ese año fue reemplazado por Toribio de Luzuriaga.

La ejecución de Juan José y Luis Carrera

Juan José y Luis Carrera participaron en 1817 de una conspiración que tenía como objetivo detener a San Martín y a O’Higgins en Chile, destituirlos e instalar un gobierno “carrerista”.

El complot fue descubierto en febrero de 1818. Los hermanos Carrera fueron enviados a Mendoza y el gobernador Luzuriaga los sometió a un juicio sumario por “crímenes de lesa patria”.

Juan José y Luis Carrera fueron fusilados el 8 de abril de 1818 en la plaza central de Mendoza.

Una sublevación militar provocó la renuncia de Luzuriaga el 17 de enero de 1820. El poder quedó entonces en manos del Cabildo mendocino, un proceso que terminó provocando la disolución del gobierno de Cuyo y la autonomía de Mendoza, San Luis y San Juan desde el 1° de marzo de ese año.

El primer gobernador mendocino fue el ilustre diputado del Congreso de 1816 Tomás Godoy Cruz, quien asumió el 3 de julio de 1820.

Godoy Cruz debió soportar los ataques de las tropas irregulares de José Miguel Carrera, quien se envalentonó luego de su participación en la batalla de Cepeda, que había acabado con el gobierno central de Buenos Aires, y buscó hacerse fuerte en Cuyo.

Una curiosidad de la vida de Tomás Godoy Cruz, quizá el mendocino más importante de la historia, es que, retirado de la política, se dedicó al comercio e importó gusanos de seda desde China, con la intención de convertir a su tierra en una potencia textil.

La participación de Carrera en la batalla de Cepeda ya fue relatada en una entrega anterior de esta serie.

El ascendiente que logró José Miguel Carrera entre los indígenas pampeanos y cuyanos, quienes lo reconocieron como “pichi-rey” —pequeño rey— y lo acompañaron en su expedición final, es un episodio notable y sin comparación en nuestra historia.

Carrera intentó repetir el ataque a Buenos Aires para respaldar a su antiguo camarada Alvear, pero el porteño Manuel Dorrego lo derrotó en San Nicolás de los Arroyos el 2 de agosto de 1820. Allí, su viejo aliado, el santafesino Estanislao López, lo dejó solo.

Tiempo después, José Miguel Carrera ordenó al cacique Yanquetruz saquear Salto Argentino.

El final de José Miguel Carrera: ¿un caudillo federal argentino?

Carrera pidió permiso de paso a los gobernadores de Córdoba, Juan Bautista Bustos, y de San Luis, Luis Videla, para llegar a Santiago de Chile.

Ambos se lo negaron y lo enfrentaron a principios de 1821 en Chajá y Las Pulgas, donde triunfó el caudillo trasandino.

Carrera ocupó San Luis, pero las tropas mendocinas enviadas por Godoy Cruz, al mando del coronel José Gutiérrez, lo derrotaron en Punta del Médano el 10 de junio de 1821.

Pocos días después, algunos de sus hombres traicionaron a José Miguel Carrera y lo entregaron, junto con sus lugartenientes, a Gutiérrez.

Representación de la captura de José Miguel Carrera, tras ser derrotado en Cuyo y entregado por algunos de sus propios hombres. Fue fusilado en Mendoza el 4 de septiembre de 1821. (Imagen generada con IA).
Representación de la captura de José Miguel Carrera, tras ser derrotado en Cuyo y entregado por algunos de sus propios hombres. Fue fusilado en Mendoza el 4 de septiembre de 1821. (Imagen generada con IA).

El 4 de septiembre de 1821, el gobernador Godoy Cruz ordenó su fusilamiento, luego de un juicio sumario, en el mismo lugar donde habían sido ejecutados sus hermanos Juan José y Luis.

Olvidados durante mucho tiempo, Chile reivindicó a los Carrera hacia fines del siglo XIX. La Argentina aún no los ubica plenamente dentro de su relato histórico.

La tumba de los hermanos Carrera se encuentra en la Catedral de Santiago de Chile, donde son reconocidos como fundadores de la independencia trasandina.

En la plaza Pedro del Castillo de Mendoza hay una mayólica que recuerda el lugar de la trágica muerte de los hermanos Carrera, con un curioso error: los llama “Carreras”.

Y existe un último dato escalofriante: cuando los restos de José Miguel Carrera fueron repatriados a Chile, llegaron a Santiago sin su cabeza ni sus brazos, lo que dio lugar a leyendas que se mantienen hasta hoy.

Quedan para el próximo fin de semana, si Dios quiere, las luchas políticas de las nacientes provincias de San Juan —una de las más violentas de nuestra historia— y de San Luis.

Esta jurisdicción del llamado “Reyno de Chile” sobre el territorio de juríes y diaguitas se mantuvo hasta 1563, cuando el cuarto virrey del Perú, Diego López de Zúñiga, tomó posesión del Tucumán y estableció su capital en Santiago del Estero, que se convertiría en la “madre de ciudades”.

Representación del fusilamiento de los hermanos Carrera en Mendoza, en el marco de las violentas disputas políticas que atravesaron Cuyo a comienzos del siglo XIX. (Imagen generada con IA).
Representación del fusilamiento de los hermanos Carrera en Mendoza, en el marco de las violentas disputas políticas que atravesaron Cuyo a comienzos del siglo XIX. (Imagen generada con IA).

La ambición de los gobernantes de Chile tendría importantes consecuencias en Cuyo. Simultáneamente al dominio del Tucumán, se realizaron expediciones para establecer un camino real entre Santiago y Santa María del Buen Ayre, abandonada desde 1541.

Pedro del Castillo fundó el 2 de marzo de 1561 la ciudad de Mendoza del Valle de la Nueva Rioja; Juan de Jufré y Loayza erigió el 13 de junio de 1562 San Juan de la Frontera, trece leguas al norte; y finalmente su hijo, Luis de Jufré, fundó el 25 de agosto de 1594 San Luis de Loyola Nueva Medina de Rioseco, más conocida como San Luis de la Punta de los Venados.

La dependencia de Buenos Aires

Desde el punto de vista político, la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 cambió la historia de Cuyo: la región pasó a depender de la gobernación de Córdoba del Tucumán, a su vez subordinada a la nueva capital virreinal, Buenos Aires. Quedó en el camino la creación de la gobernación de Cuyo en 1782, con capital en Mendoza.

Los tiempos de la Revolución y el inicio de la Guerra de la Independencia fueron complejos para Cuyo, ya que los acontecimientos que ocurrían en Chile tenían una repercusión casi inmediata.

Representación de Cuyo durante el Virreinato del Río de la Plata, cuando Mendoza, San Juan y San Luis pasaron a depender políticamente de Córdoba del Tucumán y, a través de ella, de Buenos Aires. (Imagen generada con IA).
Representación de Cuyo durante el Virreinato del Río de la Plata, cuando Mendoza, San Juan y San Luis pasaron a depender políticamente de Córdoba del Tucumán y, a través de ella, de Buenos Aires. (Imagen generada con IA).

Un hecho para destacar es que el intercambio comercial, social y cultural entre cuyanos y chilenos fue siempre más fluido que con el resto del Virreinato del Río de la Plata y, posteriormente, con las Provincias Unidas.

Cuyo permaneció bajo el mando religioso de la diócesis de Santiago de Chile hasta 1806, cuando su territorio fue incorporado a la de Córdoba. En 1826 se creó el vicariato apostólico de San Juan de Cuyo, que se convirtió en sede episcopal el 19 de septiembre de 1834 y fue la primera diócesis erigida durante los tiempos independientes de la Argentina.

La creación de la gobernación de Cuyo

1813 marcó un cambio en el escenario político regional, que se acentuaría dramáticamente al año siguiente. La Asamblea del Año XIII impulsó la reorganización administrativa del viejo virreinato y José de San Martín promovió su plan continental, que contemplaba la creación de un ejército para liberar Chile y luego atacar el Perú.

Así fue como el Triunvirato creó, el 29 de noviembre de aquel año, la gobernación de Cuyo. La decisión provocó simultáneamente un gran malestar en Córdoba, que perdió una importante extensión de su territorio, y el rechazo en Chile, que aspiraba a recuperar esa jurisdicción.

El decreto de fundación de Cuyo decía textualmente:

“Siendo uno de los puntos más importantes para la prosperidad de los pueblos, el fijar (…) los límites de sus jurisdicciones (…) y habiendo ya acreditado los inconvenientes que provienen de que los pueblos de Mendoza, San Juan y San Luis sigan unidos al Gobierno Intendencia de Córdoba, mucho más cuando después de la formación de un Estado diverso al otro lado de los Andes, amenazado actualmente de invasión enemiga, es necesario dar impulso y vigor a estas poblaciones (…)”.

La capital se estableció en Mendoza.

El primer gobernador de Cuyo fue Florencio Terrada, sucedido por Marcos Balcarce y, finalmente, por José de San Martín, que asumió el 12 de septiembre de 1814.

Veinte días después se produjo en Chile el desastre de Rancagua, que provocó la caída del gobierno surgido de la revolución de 1810 y un exilio masivo de chilenos hacia Mendoza. Entre ellos estaban Bernardo O’Higgins y José Miguel Carrera.

San Martín simpatizó inmediatamente con el primero y mantendría una pésima relación con el segundo, quien tendría un final trágico.

Las provincias cuyanas y la Guerra de la Independencia

La gestión de San Martín como gobernador de Cuyo es ampliamente conocida por los argentinos por su vinculación con la creación del Ejército de los Andes y las campañas libertadoras de Chile y del Perú. Sin embargo, sus aspectos políticos han sido mucho menos divulgados.

El Gran Capitán ejerció un poder férreo que algunos historiadores llegan a considerar despótico, sin duda marcado por las circunstancias dramáticas en las que fue ejercido.

San Martín logró una gran adhesión popular, pero algunas medidas draconianas, sobre todo en materia de recaudación de impuestos, facilitaron que José Miguel Carrera conspirara contra él.

Representación de José de San Martín y el Ejército de los Andes, organizado en Cuyo como parte del plan para liberar Chile y continuar la campaña independentista hacia el Perú. (Imagen generada con IA).
Representación de José de San Martín y el Ejército de los Andes, organizado en Cuyo como parte del plan para liberar Chile y continuar la campaña independentista hacia el Perú. (Imagen generada con IA).

El chileno estaba acompañado por su hermano Juan José. Ambos fueron desterrados a Buenos Aires, donde se encontraron con Luis Carrera, el tercer hermano, que estaba preso.

Es notable cómo la historia argentina dedica poco espacio al accionar de los hermanos Carrera, cuya actuación fue muy significativa desde 1814 hasta el trágico final de los tres, ocurrido entre 1818 y 1821.

La llegada, a principios de 1815, de Carlos de Alvear —amigo de José Miguel— al cargo de director supremo le permitió a Carrera diseñar un plan contra San Martín, que fracasó cuando Alvear fue destituido pocos meses después.

Carrera se autoexilió entonces en Estados Unidos.

San Martín se apartó del gobierno de Mendoza una vez declarada la Independencia en 1816 y el 17 de octubre de ese año fue reemplazado por Toribio de Luzuriaga.

La ejecución de Juan José y Luis Carrera

Juan José y Luis Carrera participaron en 1817 de una conspiración que tenía como objetivo detener a San Martín y a O’Higgins en Chile, destituirlos e instalar un gobierno “carrerista”.

El complot fue descubierto en febrero de 1818. Los hermanos Carrera fueron enviados a Mendoza y el gobernador Luzuriaga los sometió a un juicio sumario por “crímenes de lesa patria”.

Juan José y Luis Carrera fueron fusilados el 8 de abril de 1818 en la plaza central de Mendoza.

Una sublevación militar provocó la renuncia de Luzuriaga el 17 de enero de 1820. El poder quedó entonces en manos del Cabildo mendocino, un proceso que terminó provocando la disolución del gobierno de Cuyo y la autonomía de Mendoza, San Luis y San Juan desde el 1° de marzo de ese año.

El primer gobernador mendocino fue el ilustre diputado del Congreso de 1816 Tomás Godoy Cruz, quien asumió el 3 de julio de 1820.

Godoy Cruz debió soportar los ataques de las tropas irregulares de José Miguel Carrera, quien se envalentonó luego de su participación en la batalla de Cepeda, que había acabado con el gobierno central de Buenos Aires, y buscó hacerse fuerte en Cuyo.

Una curiosidad de la vida de Tomás Godoy Cruz, quizá el mendocino más importante de la historia, es que, retirado de la política, se dedicó al comercio e importó gusanos de seda desde China, con la intención de convertir a su tierra en una potencia textil.

La participación de Carrera en la batalla de Cepeda ya fue relatada en una entrega anterior de esta serie.

El ascendiente que logró José Miguel Carrera entre los indígenas pampeanos y cuyanos, quienes lo reconocieron como “pichi-rey” —pequeño rey— y lo acompañaron en su expedición final, es un episodio notable y sin comparación en nuestra historia.

Carrera intentó repetir el ataque a Buenos Aires para respaldar a su antiguo camarada Alvear, pero el porteño Manuel Dorrego lo derrotó en San Nicolás de los Arroyos el 2 de agosto de 1820. Allí, su viejo aliado, el santafesino Estanislao López, lo dejó solo.

Tiempo después, José Miguel Carrera ordenó al cacique Yanquetruz saquear Salto Argentino.

El final de José Miguel Carrera: ¿un caudillo federal argentino?

Carrera pidió permiso de paso a los gobernadores de Córdoba, Juan Bautista Bustos, y de San Luis, Luis Videla, para llegar a Santiago de Chile.

Ambos se lo negaron y lo enfrentaron a principios de 1821 en Chajá y Las Pulgas, donde triunfó el caudillo trasandino.

Carrera ocupó San Luis, pero las tropas mendocinas enviadas por Godoy Cruz, al mando del coronel José Gutiérrez, lo derrotaron en Punta del Médano el 10 de junio de 1821.

Pocos días después, algunos de sus hombres traicionaron a José Miguel Carrera y lo entregaron, junto con sus lugartenientes, a Gutiérrez.

Representación de la captura de José Miguel Carrera, tras ser derrotado en Cuyo y entregado por algunos de sus propios hombres. Fue fusilado en Mendoza el 4 de septiembre de 1821. (Imagen generada con IA).
Representación de la captura de José Miguel Carrera, tras ser derrotado en Cuyo y entregado por algunos de sus propios hombres. Fue fusilado en Mendoza el 4 de septiembre de 1821. (Imagen generada con IA).

El 4 de septiembre de 1821, el gobernador Godoy Cruz ordenó su fusilamiento, luego de un juicio sumario, en el mismo lugar donde habían sido ejecutados sus hermanos Juan José y Luis.

Olvidados durante mucho tiempo, Chile reivindicó a los Carrera hacia fines del siglo XIX. La Argentina aún no los ubica plenamente dentro de su relato histórico.

La tumba de los hermanos Carrera se encuentra en la Catedral de Santiago de Chile, donde son reconocidos como fundadores de la independencia trasandina.

En la plaza Pedro del Castillo de Mendoza hay una mayólica que recuerda el lugar de la trágica muerte de los hermanos Carrera, con un curioso error: los llama “Carreras”.

Y existe un último dato escalofriante: cuando los restos de José Miguel Carrera fueron repatriados a Chile, llegaron a Santiago sin su cabeza ni sus brazos, lo que dio lugar a leyendas que se mantienen hasta hoy.

Quedan para el próximo fin de semana, si Dios quiere, las luchas políticas de las nacientes provincias de San Juan —una de las más violentas de nuestra historia— y de San Luis.

Fuente; TN

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