Un exhaustivo relevamiento elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), perteneciente a la Fundación Mediterránea, encendió las luces de alerta sobre los niveles de competitividad de la economía nacional. El estudio analizó cerca de 80 comparaciones de bienes y servicios clave para el entramado productivo —desde combustibles, energía y conectividad hasta insumos industriales, costos de la construcción y servicios del conocimiento— contrastando los valores de la Argentina con los de Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. Los resultados confirman que en el 49% de los casos analizados, producir en el país resulta más costoso que en el exterior.
La brecha se profundiza al analizar de cerca el comercio transfronterizo con las naciones vecinas: la Argentina es más cara que Brasil en el 65% de los insumos evaluados, supera a Chile en una proporción similar y resulta más costosa que Paraguay en el 56% de los rubros. Si bien la comparación con Estados Unidos y Uruguay amortigua la media general por tratarse de economías con costos no transables tradicionalmente elevados, los analistas advierten que las ganancias de competitividad avanzan a un ritmo marcadamente lento. Frente a la apertura de importaciones promovida por el gobierno nacional como mecanismo para disciplinar precios y frenar la inflación, los economistas remarcan la urgente necesidad de avanzar en reformas estructurales de fondo, señalando la reducción de la presión tributaria, la baja de costos logísticos y la reactivación del crédito a largo plazo como pilares indispensables para evitar la pérdida del tejido empresarial.
Mapeo comparativo de insumos productivos por país
El relevamiento del IERAL analiza precios de insumos generales (energía, internet, tecnología), insumos de la construcción, sector industrial, industria alimenticia y servicios basados en el conocimiento. «Básicamente lo que tratamos es de ver periódicamente cómo estamos en esa comparación de insumos, bienes tangibles y servicios relacionados con la industria del conocimiento. En la medición reciente, en cerca de la mitad de los casos estamos más caros. Las comparaciones uno a uno han resultado bastante disímiles: si nos comparamos con Brasil, el 65% de las comparaciones nos dan que la Argentina está cara; con Chile da una cifra similar, y Paraguay da un 56% de bienes y servicios más baratos que en nuestro país», expuso Marcos Cohen Arazi, economista que se desempeña como investigador principal del IERAL.
«Con esos tres países es con los que estamos menos lejos y cerca en términos de competitividad general, pero llegamos a la conclusión de que en ellos es más barato producir que en la Argentina. En la comparación con Uruguay y Estados Unidos mejora el indicador general porque esos países tienen servicios e insumos mayoritariamente más caros —en Estados Unidos solo un 25% de los insumos son más baratos—, lo cual es esperable por costos no transables de la dinámica interna», aclaró.
«Tomamos una muestra de insumos generales como combustibles, energía eléctrica, acceso a internet y computadoras, junto a insumos de construcción como hierro y cemento, componentes industriales como neumáticos, insumos alimenticios y servicios de software. En la medición reciente, la proporción de precios de insumos que son más baratos en el resto del mundo ha crecido respecto a los últimos cuatro meses, empeorando la relación respecto a Brasil y Chile, manteniéndose estable con Paraguay y mejorando frente a Estados Unidos», detalló.

La apertura comercial y el impacto del «disciplinamiento» de precios
El uso de la importación como herramienta para contener la inflación ha comenzado a achicar brechas históricas en rubros clave como el automotor, aunque la convergencia de precios globales avanza de forma paulatina. «El gobierno también realiza este tipo de exámenes y toma nota de lo que ocurre. Gran parte de este proceso de facilitación de importaciones es promovido justamente para contribuir en el proceso de reducción de la inflación. Un caso paradigmático es el de los neumáticos: en tiempos del cepo cambiario y restricciones, los precios en la Argentina estuvieron muy por encima del exterior», observó Cohen Arazi.
«Con la apertura, el modelo de neumáticos productivo para camionetas que consideramos tiende a equipararse. Hoy estamos un poco más baratos que Brasil y Uruguay, y aunque en Chile y Paraguay siguen siendo más económicos, la distancia ya no es del doble como en periodos pasados. La visión oficial busca abrir para favorecer mayor competencia y disciplinar precios, pero la conclusión principal de nuestras mediciones es que estas mejoras de competitividad van bastante lentas«, opinó al respecto.
Reformas pendientes: impuestos, logística y crédito de largo plazo
Para evitar que la apertura comercial derive en la pérdida de sectores productivos y economías regionales, el análisis económico enfatiza sobre la urgencia de alivianar la carga tributaria y restablecer el financiamiento. «Quedan muchos componentes del costo de producción o del ‘costo argentino’ en general. Hay costos regionales y provincias que introducen más distorsiones e impuestos que otras, a lo que se suma el peso de la infraestructura y cuestiones de dinámica comercial con poco volumen de oferta donde faltan más empresas para que los precios se normalicen», analizó.
«Para bajar los costos de producción e insumos en la Argentina, es indispensable avanzar en reformas estructurales, donde la gran asignatura pendiente es la reforma tributaria. A esto se suma el crédito: sin financiamiento a largo plazo y a tasas accesibles, es imposible invertir e innovar para competir en el mercado«, apuntó.
«Para normalizar la economía no alcanza solo con bajar la inflación y evitar sobresaltos cambiarios; el verdadero desafío es lograr un dinamismo empresarial real, con precios alineados a los valores internacionales y una producción genuinamente competitiva para insertarse en el mundo», concluyó.



