Sin dudas esta elección de medio término sirvió como una consulta popular que refleja el estado de ánimo de la ciudadanía. No se puede negar que una amplia mayoría, considerando todas las fuerzas políticas, no están de acuerdo con el rumbo que ha elegido el gobierno de doble comando que tenemos para conducir a la Argentina. Una vez más vemos un centralismo enfermizo acaparador de fondos y funciones representado por el Estado Nacional gigante, ineficiente e injusto que se agranda continuamente consumiendo los escasos recursos de los que disponemos y produciendo un reparto inequitativo por donde se lo mire.
Lo hemos visto en este par de meses con la emisión monetaria más descontrolada de nuestra historia y el correspondiente reparto de moneda dirigida al clientelismo, tanto de ciudadanos como gobernantes, a fin de lograr apoyo político partidario utilizando los organismos del Estado como si fueran unidades básicas y funcionarios actuando como punteros políticos usando fondos nacionales para su propio interés sectorial; me pegunto ¿dónde están la oposición y las instituciones de control gubernamental para analizar si se está violando la Ley de Ética Pública por lo menos?
Este teatro electoral nos ha permitido ver durante 60 días el fanatismo político y la desesperación de obtener poder y me pregunto ¿para qué? si durante muchas décadas seguimos cayendo en una espiral de mediocridad y decadencia como nunca en nuestra historia. Esperemos que a partir de ahora y con un poco de equilibrio legislativo nacional podamos enderezar el rumbo definitivamente.
Pienso que los culpables de este presente han sido los distintos gobiernos nacionales que tuvimos desde el retorno a la democracia, que descontrolaron al Estado Nacional y lo llevaron a lo que es hoy sobredimensionado y acaparador de tareas propias de los Estados Provinciales y utilizado como si fuera la tesorería del partido político gobernante.
Pero hay que ser justos, no toda la culpa es de los gobiernos nacionales que han pasado, mucho tiene que ver que las provincias fueron cediendo tareas y cajas debilitando al federalismo y fortaleciendo al unitarismo perverso que ha dirigido nuestras vidas desde hace mucho tiempo.
A lo largo y ancho del país se pueden ver provincias que promueven el federalismo constitucional, son las menos, y otras donde los ejecutivos son simples administradores y gastadores de recursos coparticipables y que no aportan algo a los fondos que se deben repartir. Entre las primeras cito a CABA, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Mendoza y ejemplo de las segundas son Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca, Santa Cruz y cualquier otra que “vive” de la repartición federal y que tienen la mayoría de su fuerza laboral como empleados públicos y producen poco a partir de la actividad privada.
Es tiempo que el Federalismo despierte de una vez y para siempre y exija a los gobiernos nacionales que se suceden para que les devuelvan las tareas y cajas propias para producir su desarrollo regional coparticipando en función del mérito, teniendo en cuenta el mayor o menor esfuerzo que ponga la población de cada estado provincial en la obtención de recursos. No puede ser que el 47% del presupuesto nacional sea manejado por el centralismo y solo el 53% se dirija a las provincias.
Muchas de las decisiones que rigen nuestras vidas se toman en el Congreso Nacional que hasta ahora se ha comportado como un lugar de enfrentamientos partidarios, y no hemos tenido en cuenta que quienes van a allí elegidos por sus provincias deben confrontar y acordar normas que busquen el interés general pero siempre bajo la premisa de defender al estado provincial de donde surge.
Próximamente se aprobará o no el presupuesto nacional y sería muy oportuno que los representantes de las provincias productivas comiencen a exigir el traslado de partidas que merecen y que se exija al Estado Nacional que comience la búsqueda de un camino austero y así evitar el despilfarro de recursos que se ve en la actualidad. Tener un país Federal solo depende de la voluntad de las provincias.
por Enrique Mario Barrera







