“Game Of Thrones” o “Juego de Tronos” es una de las series televisivas más exitosas del mundo. La trama se desarrolla en un lugar donde existen “Casas” o reinos pequeños que conforman un reino más grande llamado Poniente. Cada temporada pone en el centro las disputas entre esas Casas por hacerse de la corona más grande, en un contexto de crisis del orden dominante y falta de un liderazgo con poder y legitimidad. Pero detrás de esas peleas intestinas hay una trama mucho más importante y definitiva: fuera de la frontera del reino avanza un ejército de muertos-vivos, llamados “Caminantes Blancos”, que viene a liquidarlos a todos, con el agravante de que cuando matan a una persona, estas reviven y se convierten en un caminante más. O sea que es un ejército que crece indefinidamente porque fagocita todo lo que toca.
Los más desesperados en detener este avance son los pobladores del norte, que viven más cerca de la frontera, en un reino llamado Winterfell. Ellos tienen el problema ahí y lo conocen de primera mano. Tanto así que todo el tiempo repiten una oración como mantra: “Winter is coming” (se acerca el invierno).
Como en Game Of Thrones, la política real, tanto local como provincial y nacional, está replegada en los palacios, demasiadas veces se pelea por nimiedades, se actúa con torpeza y se muestra impotencia e indiferencia frente a los reales problemas y amenazas.
El éxito de la expresión “Winter is coming”, se debe a que es una gran metáfora del aumento de la cultura del miedo en nuestras sociedades. “Se acerca el invierno” es una forma de decir que se acerca el caos, la falta de certidumbres y esperanzas.
Formal y astronómicamente, hoy el invierno ha llegado a nuestra región. Saber identificar a nuestros verdaderos rivales y defendernos de sus ataques (cualquieras sean) es el objetivo central del momento. Y la unión –de los sureños, de los mendocinos y de los argentinos frente a sus ocasionales contrarios- será fundamental para no sucumbir.




