La pandemia no solo dejó un sabor amargo en el mundo por lo que implicó la presencia del coronavirus en la sociedad, sino que también tuvo algunas historias para rescatar. Un ejemplo de ello fue protagonizado por Claudia Bustos, una mendocina que después de 23 años decidió concluir sus estudios secundarios.
Como informa El Sol, la vida de la mujer no fue nada fácil, perdió a su padre a los 11 años y desde entonces acompañó a su madre en el difícil proceso de la viudez. «La plata no alcanzaba y tuve que ponerme a trabajar para llevar el sustento familiar, por lo que dejé de lado los estudios», dijo la mujer.
«Mis estudios secundarios fueron intermitentes. En 1997 decidí apostar por ellos y allí fue que retomé en el CENS Nº 3-402 San Nicolás del Carrascal (Ciudad)», contó Claudia y aseguró que su meta fue cumplida. En 1999 concluyó el secundario, aunque dejó un saldo de cuatro materias, que este año pudo aprobar tras más de 20 años de cursado.
“La educación, aunque es un derecho para todos, muchas veces queda pospuesta, ya que supone un desafío para quienes tienen que trabajar y a la vez estudiar en horas nocturnas y con mucho sacrificio intentan alcanzar sus objetivos profesionales, aunque sea en una etapa más tardía que el resto”, refirió Claudia.

Nunca es tarde para volver a empezar
Claudia tiene 47 años, en 2006 decidió irse de la provincia en busca de nuevas oportunidades laborales. Así fue como junto a su esposo viajaron primero a Colombia donde se desempeñaron como representantes de algunas bodegas mendocinas. Permanecieron allí por dos años y luego emigraron a España, a las Islas Canarias.
«La necesidad de culminar mis estudios surgió en España. Ya embarazada de mi primer hijo, nos dimos cuenta de que las cosas no eran como esperábamos. Si bien tratamos de desarrollar las mismas tareas que en Colombia, vinculada a la rama comercial de vinos, los resultados no fueron los mismos y mis aspiraciones también cambiaron», recordó la mendocina.
«En ese momento me surgió la posibilidad de trabajar en la atención sociosanitaria de personas dependientes en instituciones sociales. Sin embargo, la primera y gran piedra que tuve fue no contar con los estudios secundarios completos», recordó.

Lejos de quedarse con la frustración de no poder avanzar, Claudia buscó la manera de poder completar su título. Así fue como, gracias a la ayuda de su cuñada Flavia Lucero, que es docente, logró un acercamiento con el establecimiento donde había concluido sus estudios.
«Flavia se contactó con las autoridades de la escuela para analizar la posibilidad de que pudiera rendir a distancia las 4 materias adeudadas (Matemática e Inglés, correspondientes a 1ro, 2do y 3er año). Finalmente, por la buena disposición del centro educativo pude preparar esas materias y este año rendí de manera virtual», expresó.
A la hora de hablar del proceso para llevar adelante el desafío, la mendocina aseguró: «Tuve que adaptarme a los horarios del colegio y a la diferencia horaria con España, sin embargo, me dieron todas las posibilidades para poder cumplir mi objetivo de poder completar el nivel secundario y de ese modo acceder a la titulación que quería estudiar».
Las materias fueron rendidas en febrero, cuando se retomó con las mesas del ciclo 2022 y todas fueron aprobadas con 9. Hoy Claudia no sólo disfruta de su título, sino que se desempeña en el cuidado de personas mayores.

A pesar de residir actualmente en otro país, las autoridades educativas permitieron que Claudia ingresara en el “Programa Complementario” que tiene como fin ayudar a los adultos que decidan terminar el secundario. El proyecto tiene una estructura basada en una flexibilidad en tiempo y espacio, entendiendo la realidad de cada estudiante y acompañando el proceso.
«Quiero hacer una mención a los docentes que participaron en este proceso que me permitieron terminar mis estudios. En especial, el profesor de Matemáticas, Fernando Álvarez, que a pesar de estar en el periodo de vacaciones se interesó en enviarme el temario, explicármelo pacientemente y ayudarme con lo que pudiese necesitar. También quiero hacer especial mención a la profesora Anahí Cabrera y a la profesora de inglés, Daniela Gabriela Zolórzalo, por su disposición», concluyó Claudia.

La vida lejos de Mendoza
En la actualidad Claudia reside en España junto a su esposo, sus dos hijos y su madre. La vida allá es muy diferente a la que tenían en Mendoza por las costumbres y paisajes.
«A pesar de que hablamos el mismo idioma, hay grandes diferencias a las que tenemos que adaptarnos. Lo primero es acostumbrarse a vivir en una isla relativamente pequeña rodeada por mar, lo que a veces puede provocar una sensación de agobio», narró.
De Mendoza extraña las grandes extensiones, el paisaje, la montaña, el verde y evidentemente la gente.
«Mi vida ya está afincada acá y mis sueños siguen, por eso, en un futuro no muy lejano me gustaría especializarme como farmacéutica o enfermera, voy por ese objetivo», señaló.

Fuente y fotos: Gentileza El Sol







