Días atrás, la Organización de Naciones Unidas (ONU) valoró la implementación de la Tarjeta Alimentar en nuestro país y la destacó como una «buena práctica» para avanzar con el objetivo de poner fin a la pobreza, combatir el hambre, garantizar la seguridad alimentaria y reducir las desigualdades.
El reconocimiento fue publicado en el sitio Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del organismo internacional, donde también se reconoció el impacto positivo de la política llevada adelante por el Ministerio de Desarrollo Social, en el marco de la crisis por la pandemia.
“Argentina atravesaba una crisis social, con altos niveles de pobreza, que se agravó con la pandemia de la covid-19 y sus consecuencias en términos de pérdida de empleo e ingresos. La Tarjeta Alimentar fue una de las respuestas del gobierno para contener el aumento de los niveles de pobreza en las poblaciones más vulnerables garantizando el acceso a los alimentos”, dice en la descripción del sitio a la vez que se destaca la rapidez con la que el gobierno identificó la “necesidad urgente de desarrollar una respuesta efectiva” ante el contexto mencionado.
Durante los primeros cuatro meses del año, esta política social volcó unos 10 mil millones de pesos mensuales para la compra de alimentos, que alcanzaba a 1,9 millones de niños menores de 6 años cuyos padres o madres reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH), a personas gestantes que reciben asignación por embarazo y a personas con discapacidad que cobran AUH. A principios de mayo, en tanto, el universo se amplió a las familias que perciben AUH y tienen hijos menores de 14 años. De ese modo, el programa ya alcanza a 3.885.067 personas.
La mirada positiva de la Organización de las Naciones Unidad certifica, de alguna manera, que esta medida sirve para combatir el impacto negativo de una nutrición deficiente en los índices de pobreza estructural. Claro, lo próximo será implementar políticas para que esos índices bajen y generar las condiciones necesarias para que se genere trabajo, y así dignificar a las personas para no tener que vivir del asistencialismo.




