Una fotografía del Papa Francisco se viralizó el año pasado debido al peculiar atuendo del Sumo Pontífice, que era presentado caminando por las calles de la Ciudad del Vaticano con un abrigo blanco de moda muy similar al que es usado por raperos y otros artistas urbanos. La imagen era falsa y fue creada utilizando la inteligencia artificial de Midjourney, un programa especializado en la generación de imágenes realistas a solicitud de los usuarios, quienes deben escribir un texto con las indicaciones que deberá seguir el software. Más allá de lo llamativo y, si se quiere, gracioso de la imagen del Papa, lo que se comenzo a debatir es cómo prepararse para un escenario mundial en el que sofisticadas herramientas de inteligencia artificial tienen la capacidad de hacer representaciones cada vez más verosímiles del mundo real. Si bien la manipulación de imágenes tiene antecedentes en las industrias del cine y la televisión, los extraordinarios avances logrados en el desarrollo de este tipo de programas informáticos, que son cada vez más accesibles para usuarios comunes, los convierten en una potente herramienta de desinformación. Distintas organizaciones que defienden el derecho a la información expresaron su preocupación señalando que dificultan la capacidad para separar lo que es real de lo que es manipulado y alertó que puede generar las peores formas de desinformación. En la actualidad, las personas tienen acceso a la totalidad del conocimiento humano en la palma de su mano, y las noticias y la información pueden expandirse por todo el mundo en cuestión de segundos. Estos cambios drásticos también han tenido consecuencias negativas como la velocidad a la que se propagan la información errónea, la desinformación e incluso los discursos de odio. Habrá que estar preparados para este nuevo escenario que comienza a configurarse en un mundo cada vez más interconectado. Y habrá que prestar especial atención a la información que hacen circular en redes sociales fuentes de dudosa calidad.




