Italia sufre la peor sequía en 7 décadas, sobre todo en su norte, donde varios municipios decidieron tomar medidas para enfrentar la crisis, como cerrar las fuentes decorativas de parques y plazas, mientras que otras comunas recomendaron soluciones más «exóticas»: el agua usada para cocinar la infaltable pasta en los hogares peninsulares, «reutilizarla» para lavar los platos.
Los satélites de la Agencia Espacial Europea muestran que el caudal del mayor río del país, el Po, que atraviesa toda la región septentrional, se está secando debido a la ausencia de lluvias en los últimos 110 días, de nieve en los Alpes y de las elevadas temperaturas reinantes. En esta cuenca, plagada de arrozales, se produce el 40 por ciento de los alimentos a nivel nacional, por lo que las pérdidas económicas se calculan en 3.000 millones de euros ya que se ha perdido entre el 30% y el 40% de la cosecha, principalmente del tipo Arborio, el de grano grande y base del risotto, por lo cual corre peligro el tradicional plato.
El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, «acabó» con el riesgo por aspersión del césped y obligó a los comercios limitar el aire acondicionado y cerrar sus puertas para ahorrar también energía. Su colega de Castenaso, municipio de unos 15.000 habitantes en Emilia-Romagna, prohibió emplear agua para fines «extradomésticos» como regar huertos o jardines o lavar coches e incluso le solicitó a los peluqueros que solo aclaren el pelo de sus clientes una vez.
En este preocupante contexto, empiezan a aflorar tensiones entre las regiones río arriba y río abajo y entre las plantas hidroeléctricas y los agricultores, que se disputan el mismo escaso recurso. Se temen conflictos más graves si la lluvia no llena pronto los embalses hoy vacíos.
A lo estrictamente meteorológico se añade que Italia tiene una infraestructura que desperdicia mucha agua potable, 42% según estadísticas oficiales, en buena medida porque las cañerías son viejas y no están bien mantenidas.
HASTA EL PAPA ESTA PREOCUPADO
El papa Francisco expresó su preocupación por los recientes incendios en Roma, propiciados por la ola de calor y por el grave fenómeno de la sequía, y pidió prevenir este tipo de emergencias.







