Los argentinos volveremos hoy a evidenciar nuestra voluntad en las urnas. En medio del inédito panorama que impuso la pandemia de covid-19 y que llevó a pensar en algún momento en qué pasaría con los actos eleccionarios, la situación ha evolucionado hasta brindarnos la posibilidad de ejercer esta trascendente acción ciudadana democrática.
La democracia argentina, que desde el advenimiento de la histórica “Ley Sáenz Peña” en 1912 donde se estableció el sistema del voto universal, secreto y obligatorio, está transcurriendo su periodo más extenso de permanencia ininterrumpida. Esta circunstancia, ya de por sí positiva, muestra además otro hecho que pareciera pasar desapercibido pero que es sustancial para la institucionalidad nacional: más allá de algunas opiniones trasnochadas y carentes de sentido, pocos argentinos dudan de la continuidad del sistema democrático y del imperio de la Constitución.
Hoy por hoy, las discusiones (algunas veces insufribles) pasan solamente por determinar quiénes serán los encargados de ejercer los cargos públicos que se ponen en juego en cada acto eleccionario. En el caso de hoy, las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias para comenzar a establecer la conformación futura de los poderes legislativos nacional, provinciales y municipales. Más allá de los resultados, que algunos analistas consideran no determinan demasiadas cosas en el panorama político puesto que los “porotos” se juegan en la realización de las generales, la voluntad popular seguramente brindará mensajes de los cuales todos los dirigentes (oficialistas y opositores) tomarán nota.
Estas elecciones de medio término no solo determinarán el nuevo escenario de las legislaturas sino que seguramente mostrarán la evaluación que la ciudadanía hace de quienes hoy por hoy ejercen los poderes ejecutivos y hasta podría condicionar la segunda mitad de sus mandatos.
Los aspirantes han hecho su trabajo. La ciudadanía se apresta a definir a sus representantes. La democracia sigue respirando. Ojalá sepa el pueblo votar y sepan los eventuales elegidos gobernar.




