“¡Estoy feliz, estoy feliz! Me fue bien. Todo rey”, se escucha decir a Ariel Camargo en uno de los últimos audios que le envió a su madre en enero del 2022. Unos días después, el joven de 21 años, que había dejado su hogar en Las Heras para perseguir en España su sueño de boxeador, perdería la vida tras ser embestido por un automóvil cuando iba a entrenar.
A punto de cumplirse seis meses de la tragedia, la familia del púgil mendocino sigue reclamando justicia. La causa fue archivada y sospechan que estuvo teñida de irregularidades.
“Sentimos impotencia, dolor y rabia. No dormimos pensando”, indicó Paola Torres, la mamá de Ariel, quien tras el hecho adelantó su viaje y se instaló con su familia en Europa.
El noviembre del 2020, el joven oriundo de El Algarrobal y una promesa del deporte de los guantes viajó a Valencia junto a su padre, Marcelo Camargo, para prepararse en el gimnasio de Gabriel Sarmiento, ex entrenador de “Maravilla” Martínez.
El «Zurdito», como lo llamaban arriba del ring, fue preseleccionado para formar parte del equipo de Argentina y participar de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018. Además, fue campeón de los torneos Guantes de Oro y Vendimia.
Las dudas en la investigación
El 25 de enero, el deportista se dirigía en bicicleta a entrenar por una de las calles habituales que recorría en la ciudad costera. Era una mañana oscura y estaba lloviendo cuando fue embestido por un automóvil al mando de una conductora de unos 50 años.
“Por lo que sabemos, la mujer tiene problemas en la vista y en la licencia de conducir dice que no puede manejar en ciertos horarios. Aquí en España estábamos en invierno, en esa época, a las 7.50, todavía estaba oscuro. Esta señora lo atropelló y mi hijo murió en el acto”, afirmó Paola.
Sostuvo que la causa fue archivada y desde el primer momento fueron varios hechos lo que despertaron la sospecha de la familia.

En primer término, a su esposo no le dejaron ver el cuerpo del chico, ni siquiera para identificarlo. También, le entregaron el teléfono celular completamente destrozado cuando les comentaron que hasta las 10 u 11, es decir, entre dos y tres horas de los hechos, había estaba sonando constantemente.
Por otro lado, el primer abogado que tuvo el caso les dijo que la mujer llevaba anteojos y luego, cuando buscaron a otro letrado, les confirmó que figuraba que la conductora no podía manejar en ciertos horarios.
“Luego nos dijeron que toda la culpa fue de Ariel, cuando, por lo que sabemos, un coche le frenó y lo alumbró cuando iba pasando y la mujer del otro lado fue quien lo atropelló, en el atestado dice que no hay ningún tipo de frenada (una marca en el suelo) y amigos cercanos fueron a revisar el lugar y si había marca de frenada”, añadió.

«Nada nos devolverá a nuestro hijo»
En el litigio, la Justicia puso en duda la salud mental de Ariel. Les preguntaron si estaba deprimido, poniendo bajo la lupa un posible intento de suicidio. “Tenemos los audios donde él nos cuenta que está feliz, tenía una pelea en marzo”, relató la madre.
Actualmente, Paola se encuentra viviendo en Valencia junto a su esposo y sus otros dos hijos. Sin recibir el apoyo del Consulado Argentino en España. Ella trabaja limpiando casas y él realizando changas, a la par que obtuvo una licencia para dar clases. Esperan lograr justicia para poder analizar qué hacer con su futuro.
“Esto no nos va a devolver a Ariel, pero no podemos dejar que la muerte de un niño que tenía un futuro impresionante por delante se quede en la nada, como si fuese la muerte de un animal”, concluyó.
La familia del joven en Mendoza organizó una marcha para el 29 de julio, a las 11, en la Plaza Independencia, y esperan que su reclamo llegue a la Justicia española.
Fuente: El Sol







