Por primera vez en la historia, Sudamérica y puntualmente la Argentina serán sede del Campeonato Mundial de Canotaje de Maratón. Esta histórica localía abre una oportunidad única para los deportistas de nuestro país, aunque la realidad económica obliga a los atletas del interior a redoblar esfuerzos fuera del agua para financiar los costos de inscripción, logística y equipamiento.
Juan Pablo Radys, reconocido deportista, profesor y entrenador sanrafaelino con una destacada trayectoria en kayak, rafting y ciclismo de montaña, logró la clasificación para la cita ecuménica que se desarrollará del 19 al 25 de octubre. A los 44 años, competirá en la categoría Máster y apela a la solidaridad de la comunidad de San Rafael a través de una rifa para costear un desafío donde la técnica y la experiencia local prometen dar pelea frente a las potencias internacionales.
Para los deportistas amateurs de alto rendimiento en el país, la preparación física representa solo la mitad del trabajo; la gestión de los recursos económicos para viajar y competir es el otro gran frente de tormenta que deben resolver por cuenta propia. «Como todos los deportistas de Argentina, tenemos que salir a rebuscarnos de alguna forma para poder competir en las carreras que nos gustan o en las que podemos representar al país. En este caso, tenemos la suerte de que, por primera vez en la historia, se va a hacer en Sudamérica un Mundial, en una parte de acá y en Argentina. Por ahí es más accesible que viajar a Europa, donde se ha hecho toda la vida. Así que trataremos de llegar; aunque estemos en Argentina, son muy caros todos los entrenamientos, el viaje a la competencia, la inscripción y el material», dijo Juan Pablo Radys a FM Vos 94.5 «Todo va sumando, y más cuando uno llega con lo justo: sacar un extra a veces cuesta mucho. Será la primera vez que corra un Mundial de Maratón; va a estar muy lindo y el nivel obviamente es muy fuerte», expresó con ilusión.
La exigencia extrema del maratón y el factor estratégico del «acarreo»
La disciplina de maratón no se limita a la resistencia aeróbica sobre el agua; el circuito impone transiciones en tierra donde los palistas deben cargar sus embarcaciones a pie, un tramo crítico donde la infraestructura de entrenamiento regional muestra sus limitaciones. «La distancia que corremos son 18 kilómetros con acarreo, lo que significa que cada 4 kilómetros hay que salir a la orilla, correr unos 200 metros con el bote a la rastra o colgado al hombro, y volverte a subir para salir a otra vuelta. El acarreo es gran parte de la competencia porque tenés que saber bajar y subirte rápido al bote, entonces es muy importante trabajarlo. Eso es algo que se nos complica mucho a nosotros porque no tenemos un lugar en la ciudad para practicar acarreos, salvo que vayamos a Valle Grande o a El Nihuil, que no están en la zona urbana donde vamos siempre a remar en el día a día», reconoció el deportista en medio de la entrevista.

La brecha tecnológica: El peso de los botes y las trabas de importación
En el alto rendimiento, las diferencias materiales definen los podios. Aunque las medidas de los botes K1 de velocidad están estrictamente unificadas, la calidad y el peso de los compuestos estructurales marcan una distancia real entre los atletas locales y los europeos. «La libertad en la medida es hasta 5 metros 20 en el estilo K1 de velocidad, y después cada uno puede elegir el material que quiera. Yo cuento con un kayak nacional de carbono que es muy bueno, pero todavía no tenemos el material que se compara al nivel europeo. Un kayak europeo es mucho mejor material, más liviano, más rígido, y eso se nota un poco en la velocidad y en el confort», señaló Radis.
«Llegar a un kayak de esos cuesta no solamente por los costos, sino también por lo difícil que es traerlo al país por el tema de las importaciones. Llevo 30 años arriba de un kayak y ese sería el ideal. Cualquiera que ande en bici sabe la diferencia que puede hacer un kilo; imaginate dos kilos de diferencia en los kayaks. Yo tengo un bote de 10 kilos contra uno europeo de 8 kilos. Cuando lo arrastrás cinco veces en un acarreo, se nota muchísimo», explicó.
El valor de la experiencia sobre la juventud y el lanzamiento de la rifa local
A sus 44 años, Radis mantiene intacta la competitividad gracias a una notable evolución técnica que le permite medirse de igual a igual con las nuevas generaciones, mientras impulsa una iniciativa comunitaria para financiar su sueño mundialista. «Este es el deporte que más disfruto a nivel competitivo y en el que me siento más cómodo. A diferencia del ciclismo u otras disciplinas, donde la diferencia de edad y el resto físico de los competidores más jóvenes se hace sentir con fuerza, en el kayak influyen muchísimo la técnica, la fuerza y la experiencia acumulada; gracias a eso, nos mantenemos dando pelea en los puestos de vanguardia», comentó.
«Con el objetivo de solventar los costos del viaje, organicé una rifa que tiene un valor de 5.000 pesos y que se sorteará una semana antes de la competencia. Emití únicamente 300 números para que todos tengan buenas chances de ganar, y ya cuento con más de 25 premios que fueron donados por comerciantes de San Rafael, que van desde estadías en la UTN hasta órdenes de compra en bicicleterías. Quienes deseen colaborar pueden contactarme a través de mi Instagram, Juan Pablo Radis, o escribirme directamente al teléfono celular 260 4200494. Para mí, el pequeño granito de arena que pueda aportar cada uno significa muchísimo», manifestó al cierre de la comunicación.







