Los estudios estadísticos y la práctica demuestran claramente un fenómeno: en nuestro país, los jóvenes de los hogares de menores ingresos son los más perjudicados en el mercado laboral, ya que muestran los números más altos en cuanto a desocupación, informalidad y falta de capacitación.
Si bien en líneas generales Argentina muestra considerables tasas de desempleo y precariedad laboral, que apenas han tenido algunos momentos positivos en las últimas décadas, la desocupación en el segmento más joven de la población sigue siendo significativa mientras que más de la mitad de ese mismo grupo integra centralmente el lote de asalariados informales. Todo ello se potencia, además, en el caso de los jóvenes provenientes de hogares de menores ingresos.
La informalidad en el primer empleo es el inicio de un círculo vicioso compuesto por ingresos insuficientes, menos probabilidad de adquirir calificaciones y de acceder a trabajos decentes en el futuro. La informalidad se traduce en que a menudo se gana el salario mínimo o menos, se trabaja por jornadas laborales extendidas en condiciones insalubres y sin protección social.
Esta situación viene colocando a nuestro país en un estado de latente desmoronamiento económico, con la consecuente degradación del tejido social. Y la recuperación vendrá, por cierto, después de una sostenida política de inclusión, fomento del trabajo e igualdad que, más allá de la prédica de uno u otro sector, no se vislumbra en el horizonte cercano. Esas medidas deberán incluir el fomento al primer empleo (para trabajadores y patrones), la capacitación de nuestros jóvenes y el control del Estado para evitar abusos en el ya precario mundo laboral argentino.
Días atrás, el ministro de Economía, Sergio Massa, adelantó que este jueves que el dato de desempleo para el segundo trimestre de este año, que aún no se dio a conocer por el Indec, rondará el 6,7% de la oferta laboral, un descenso frente al 7% del trimestre anterior. Saludable sería que la franja más joven de la sociedad también comience a vislumbrar una mejora en cuanto a su condición laboral.




