“En un feca de atorrantes, rodeado de escabiadores, un malevo sus amores rememora sollozante. En tanto, los musicantes, pulsando sus instrumentos, llenan de tristes acentos el feca tan concurrido, donde chorros aguerridos tristes sueñan con el vento” (“En un fecha”, tango anónimo, 1924).
Vento (lunf.) Dinero / producto de una estafa.
El Jury de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura destituyó ayer, por mal desempeño de sus funciones, y le quitó los fueros al juez federal de Mendoza Walter Bento.
En la investigación penal que se sigue en su contra más allá del juicio político que ayer lo destituyó, es claro que el grupo familiar del juez tuvo un incremento patrimonial excesivo, que no se podría justificar con los ingresos como empleados del Poder Judicial de la Nación. También se detectaron viajes al exterior y compra de propiedades y vehículos que, de acuerdo con los fiscales, provinieron del cobro de coimas a detenidos. Esto es, a los Bento les gustaba mucho el “vento”. Demasiado.
Como la fiscalía lo considera líder de una asociación ilícita que –según la acusación- cobraba coimas a contrabandistas y narcotraficantes presos a cambio de beneficios judiciales y se le endilga los delitos de asociación ilícita, cohecho pasivo, omisión y retardo de justicia, enriquecimiento ilícito, lavado de activos de origen delictivo, prevaricato y falsedad ideológica, Bento –el ahora ex magistrado- terminó el peor miércoles de su vida preso en el penal de Cacheuta, el mismo donde envió a muchos de sus condenados y a varios de sus presuntos “socios”.
Como afirmó el Jury en su sentencia, resulta penoso que un juez de la Nación en el que se había depositado la confianza pública para decidir sobre la libertad de los justiciables, así como el control de los comicios de la provincia de Mendoza, se haya desviado de su recto proceder al extremo de merecer su destitución. Pocas cosas son más perniciosas para una comunidad moderna que no poder creer en quienes deben administrar la justicia. Quitar de esos lugares fundamentales a quienes no realizan la tarea de la manera correcta es una necesidad y una obligación. Al menos en un país que pretende ser serio.




