Este último lunes, el Ministerio de Producción, a través de su Dirección de Agricultura, anunció el pronóstico de cosecha de ciruela para industria correspondiente a la temporada 2024/25. Según el último informe realizado, se estima una producción de 97.728 toneladas frescas. Estos números representan un gran alivio para el sector. Las condiciones climáticas favorables y las buenas prácticas agrícolas han contribuido a este pronóstico más que aceptable.
«Este trabajo lo desarrolló la provincia a razón de una iniciativa que tuvo la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria de San Rafael. Si bien antes estos informes los realizaba el IDR, como consideramos importante poder continuar con la información, decidimos hacerlo para tener en cuenta cuáles son las perspectivas de la temporada para el sector», declaró ante los micrófonos de FM Vos 94.5 Francisco Araujo, coordinador del Clúster de Ciruela Industria de Mendoza.
«De todas formas y más allá de los datos, hay que ser cautelosos porque se trata de un pronóstico inicial que reúne solamente información de octubre y noviembre. Hay que tener en cuenta que queda casi todo el ciclo productivo por delante. Aunque es muy importante contar con todos estos datos, hay que ver cómo se desarrolla el resto de la temporada», aclaró.
Después de dejar en claro esa apreciación, expuso los datos más relevantes del informe. «Si uno analiza la serie en donde hubo muchas heladas, durante esos años la producción alcanzó unas 20 mil toneladas secas por hectáreas. Ahora bien, este 2024 ha sido una temporada muy benigna en lo que refiere al clima, por lo que dejó una productividad cercana a las 40 mil toneladas secas. En enero vamos a tener un nuevo reporte un poco más ajustado a la realidad. Hay que ver cómo es el estado de los montes en cuanto a su fertilidad y cómo afectó el tema de la mancha roja, siendo esta una condición que puede afectar la calidad de la fruta y causar que las ciruelas caigan en masa de los árboles», consideró.
Luego, se refirió únicamente al precio del producto y su evolución. «Cuando estábamos terminando la cosecha 2024, hace unos ocho meses, había cierto temor en lo que tenía que ver al año comercial. De hecho, Argentina venían registrando una exportación de 20 mil toneladas por año durante el último lustro. Hoy las exportaciones equivalen a casi el doble. Las empresas han hecho un muy buen trabajo reconquistando algunos mercados. Cerramos el 2024 sin un exceso de stock en los galpones de las industrias. Con estos volúmenes de producción en el 2025 se va a poder defender el precio del producto. No me parece que vaya a volver un retroceso en los precios, sino que se van a mantener de acuerdo a la estabilidad que tiene el mercado actualmente», analizó Araujo.
«La ciruela de Mendoza tiene grandes condiciones de ser disecada, convirtiéndola en un producto no perecedero para poder procesarla. Esa es una gran ventaja. La ciruela en fresco se envía al inicio de temporada a los mercados más importantes del país, como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, pero solo representa el 1 %. Lo que sucede es que el manejo de la fruta en fresco es muy delicado y complejo. Por ello, los precios se estipulan de otra forma. La mayoría de las industrias y los exportadores prefieren comercializar la ciruela seca, porque es mucho más práctico en lo que refiere a los tiempos», diferenció.
Finalmente, habló de la participación de la ciruela mendocina en los mercados del exterior. «Si uno toma como parámetro los últimos 10 años, puede observar que Brasil consume una de cada tres ciruelas que se producen en Mendoza. Ese mercado elige la ciruela argentina por sobre el resto. A esto se le suma que Chile nos compra grandes cantidades para luego procesarlas y venderlas al mundo. En el 2024 la comercialización con Chile pasó a tener un rol protagónico. Hay que ver cómo va todo en el 2025″, concluyó.







