La frase de cabecera del presidente Milei al referirse a la situación económica nacional es “no hay plata”. La sentencia, repetida como mantra y con dudoso gusto, se suma casi siempre a la referencia –también pronunciada con una inexplicable jactancia- de haber encarado desde su administración “el ajuste más grande en la historia de la humanidad”.
Habitualmente, las declaraciones de los dirigentes deben analizarse en el contexto de las sociedades que manejan. En este sentido, esta semana se dio a conocer el habitual sondeo que publica el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA). En él, se evidenció que el indicador de pobreza en la Argentina llegó en el primer trimestre de 2024 al 55,5% de la población (subiendo 11 puntos porcentuales respecto de diciembre de 2023) y la indigencia pasó del 9,6% al 17,5% en el mismo período. Según ese mismo sondeo, casi 25 millones de personas están en situación de pobreza por debajo de la canasta básica total.
Estos incrementos se atribuyen en gran parte al impacto de la inflación de los últimos meses y a la suba principalmente en el rubro alimentos que afectó a los estratos más bajos de la sociedad. “La inseguridad alimentaria total para áreas urbanas relevadas por la encuesta del ODSA-UCA, alcanza al 24,7% de las personas, al 20,8% de los hogares y al 32,2% de los niños, niñas y adolescentes. Por otra parte, se encuentran en una situación aún más grave, con inseguridad alimentaria severa el 10,9% de las personas, el 8,8% de los hogares y el 13,9% de los niños, niñas y adolescentes.
Volviendo a las frases de MIlei, también con demasiada asiduidad responsabiliza a la herencia recibida. No obstante, y a la vista está, el “estamos mal pero vamos bien” no parecería vislumbrarse en lo fáctico. En este mismo sentido, la pregunta que subyace es cuándo empieza a ser responsabilidad de las actuales ideas económicas estos números angustiantes. Las cifras de popularidad del presidente –dicen las encuestas- aún le dan saldo positivo. “¿Por cuánto tiempo más?”, es la pregunta del millón.




