En el Mes de la Mujer, Nuri Ribotta fue una de las mujeres homenajeadas en el Concejo Deliberante en reconocimiento a su lucha de 17 años en búsqueda de justicia, la que se le ha negado.
Con una estatuilla y en un acto impulsado por la concejal Andrea Mattacota, Nuri, mamá de Paula Toledo, violada, torturada y asesinada el 31 de octubre de 2003, fue una de las reconocidas.
“Para mí es un honor, estoy muy agradecida que se hayan acordado de mí, soy una madre como cualquiera que si se le muere un hijo va a luchar, es una lucha que ya me está desgastando físicamente, pero seguiré reclamando hasta el último día de mi vida, espero que esto no quede así, no es justo; la Justicia es tan lenta y ha mentido tanto…”.
Calificó el acto como “muy lindo, muy agradecida con todas las chicas, es emocionante porque uno vuelve a recordar todo”.
Pese al avance de los años y a los problemas de salud, Nuri sigue esperando que la Justicia se digne a hacer justamente eso: justicia.
“La Corte de Mendoza no nos contesta y menos la de Buenos Aires. Vino mi abogado a decirme que me cobran un dineral porque tenemos que tener domicilio legal en Buenos Aires, yo no puedo pagarlo, hemos estado en esos trámites porque me han pedido un montón de papeles, van a venir hasta a hacer una encuesta para demostrar que no puedo pagar”.
Nuri fue terminante y con la emoción que siempre embarga sus palabras, resaltó que “estamos a la espera de respuestas, pero pareciera que están esperando que la querellante desaparezca; la gente me alienta a que siga, esto (el reconocimiento) es una palmadita para poder seguir”.
En el acto fueron reconocidas por sus acciones individuales y por las tareas en asociaciones e instituciones en las que colaboran: Nuri Ribota, la Cooperadora del hospital Teodoro Schestakow, ALCEC (Asociación de Lucha Contra el Cáncer) San Rafael, Sociedad de Damas de Beneficencia del Asilo Hogar Las Mercedes, IRIS (Instituto de Rehabilitación Infantil) San Rafael, Carmencita López y Susana Ferre.







