La posibilidad de conocer desde adentro el funcionamiento de la Justicia y comprender la responsabilidad que implica participar en un juicio por jurados es el eje del programa “Los jueces de los hechos”, una iniciativa que el Tribunal Penal Colegiado de San Rafael puso en marcha en 2021. La propuesta, que fue distinguida por la Cámara de Diputados de Mendoza, busca acercar el Poder Judicial a los estudiantes secundarios del sur provincial mediante actividades educativas y visitas a los tribunales.
La jueza María Eugenia Laigle, integrante del Tribunal Penal Colegiado número 1 de la Segunda Circunscripción Judicial, explicó que el proyecto comenzó con visitas de magistrados a establecimientos educativos de San Rafael, General Alvear y Malargüe. El objetivo inicial era brindar charlas a alumnos de cuarto y quinto año sobre el funcionamiento de los juicios por jurados y el papel que puede desempeñar la ciudadanía en este sistema.
La iniciativa surgió a partir de la implementación de los juicios por jurados en Mendoza, luego de la sanción de la ley provincial en 2018. Este mecanismo establece la participación de ciudadanos en el juzgamiento de determinados delitos graves y requiere que la población conozca las características y responsabilidades de esa función.
“Es un programa que se dio inicio en el año 2021 por el Tribunal Penal Colegiado de San Rafael, así surgió, en el que comenzamos con los jueces aquí del tribunal a visitar las distintas escuelas del sur provincial de San Rafael, General Alvear y Malargüe, para dar una charla, una explicación a los chicos de cuarto y quinto años, de los últimos años de las escuelas secundarias, acerca de juicios por jurados”, explicó la magistrada a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
Laigle recordó que la Constitución Nacional ya contemplaba esta forma de participación ciudadana desde 1853, aunque en Mendoza no había podido implementarse hasta la sanción de la normativa que la reglamentó. En ese contexto, el programa se convirtió en una herramienta para preparar a la población frente a una función que puede ejercer cuando reúne los requisitos correspondientes.

Con el desarrollo de las primeras actividades, los integrantes del Tribunal Penal Colegiado advirtieron que los estudiantes no solamente mostraban interés por las explicaciones, sino que también querían conocer los tribunales y presenciar audiencias. Esa respuesta motivó una modificación de la propuesta original.
“Nos dimos cuenta de que los chicos se entusiasmaban muchísimo, se mostraban muy interesados y que el interés también estaba en asistir a audiencias penales”, relató Laigle.
A partir de esa experiencia, el programa comenzó a organizar visitas de los establecimientos educativos al edificio judicial. La jornada se inicia en el auditorio, donde los estudiantes son recibidos por el delegado administrativo de la Suprema Corte, el doctor Darío Bermejo, quien también es juez de la Cámara de Apelaciones Civil de San Rafael.
Durante ese encuentro, los alumnos reciben explicaciones sobre los valores republicanos, el sistema de gobierno, los principios democráticos y la división de poderes. También conocen los distintos fueros que integran el Poder Judicial y las jerarquías de los tribunales.
Posteriormente, se desarrolla una charla específica sobre el funcionamiento de los juicios por jurados. La actividad continúa con una visita guiada por el edificio, durante la cual los estudiantes recorren los distintos tribunales, las salas de audiencia y las oficinas.
La experiencia culmina con la asistencia a una audiencia penal pública. De esta manera, los jóvenes pueden observar directamente cómo se desarrolla una instancia judicial y complementar con una experiencia concreta los contenidos abordados durante las charlas.
La jueza recordó que la publicidad de las audiencias constituye una garantía constitucional y señaló que las personas mayores de 14 años pueden ingresar a una sala de juicio para presenciar una audiencia penal, de acuerdo con las condiciones correspondientes.
Esta instancia permite que los estudiantes conozcan el trabajo cotidiano de la Justicia y comprendan la importancia de la transparencia en los procesos judiciales.
Uno de los aspectos centrales del programa es que sus destinatarios se encuentran próximos a alcanzar la edad a partir de la cual pueden ser convocados para participar en juicios por jurados. Al cumplir los 18 años, los ciudadanos pueden resultar seleccionados para desempeñar esa función, de acuerdo con los procedimientos establecidos.
Laigle destacó que el interés por las actividades no se limita a los estudiantes. También participan docentes, preceptores y autoridades escolares que acompañan a los grupos durante las visitas y que, como integrantes de la ciudadanía, pueden ser convocados a ejercer el mismo rol.
“La verdad que sí, de ellos inclusive del personal docente y no docente también que los acompaña, porque los chicos no vienen solos, vienen con profesores, con autoridades de la escuela también, muchas veces con preceptores y bueno todas estas personas también pueden ser llamadas a participar como jurados”, señaló.
La magistrada consideró que estas experiencias contribuyen a que distintos sectores de la sociedad conozcan cómo funciona el sistema y qué se espera de quienes deben intervenir en un juicio.
Además, explicó que el contacto directo con los tribunales permite comprender la diferencia entre las opiniones que pueden circular informalmente sobre un caso y el análisis riguroso que requiere una decisión judicial.
“Una cosa es hablar en el bar o hablar con un montón de amigos de este caso, leí en la noticia, lo escuché, vi un reel, vi en las redes algo y uno puede hablar y atreverse a decir, aventurar cualquier cosa, pero cuando hay que juzgar un hecho, bueno, hay que hacerlo de otra manera, hay que ser muy estricto con la prueba, con la valoración de la prueba, solamente hay que basarse en eso, hay que estar exentos de prejuicios, de antejuicios”, afirmó.
Laigle explicó que durante los juicios por jurados los magistrados brindan instrucciones para orientar a los ciudadanos sobre cómo deben actuar y cuáles son las pautas que tienen que respetar al momento de evaluar los hechos.

La importancia de las deliberaciones
Al referirse a la experiencia acumulada en Mendoza, la jueza destacó el compromiso con el que los ciudadanos asumen la responsabilidad de integrar un jurado. Explicó que cada cuerpo está compuesto por 12 personas, seis mujeres y seis varones, que tienen distintas edades, experiencias de vida y niveles de formación.
Una vez que comienza la deliberación, los integrantes deben analizar el caso y llegar a una decisión conforme a las reglas del sistema. Para ello, permanecen reunidos el tiempo que resulte necesario para debatir y alcanzar el veredicto.
“Cuando están ahí, cuando les toca de verdad, lo hacen con muchísimo compromiso y conciencia, y de hecho eso se ve también en las deliberaciones”, expresó Laigle.
La magistrada consideró que el desarrollo de esas instancias refleja la seriedad con la que los ciudadanos encaran la tarea. También señaló que la Suprema Corte viene ratificando y convalidando los veredictos dictados, algo que, desde su perspectiva, demuestra que el procedimiento está funcionando.
El programa “Los jueces de los hechos” busca, de esta manera, que los estudiantes conozcan las instituciones judiciales, comprendan las reglas de los juicios por jurados y se familiaricen con una responsabilidad que podrían asumir en el futuro.
Las escuelas interesadas en participar pueden comunicarse con la delegación administrativa de la Suprema Corte para coordinar una visita. Según explicó Laigle, el cronograma se organiza de manera conjunta con cada establecimiento y se procura seleccionar una audiencia que pueda resultar de interés para los alumnos.


